¡Tremendo Lío! Cubano Deportado a México Después de Casi Medio Siglo en Miami

Un cubano deportado a México tras 46 años en Miami enfrenta dificultades, uniéndose a miles de compatriotas en situación similar.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la película: un cubano, viejo lobo de mar en Miami, con casi medio siglo viviendo allá, trabajando, echando pa'lante, con familia y todo, ¡y de repente lo mandan pa' México! A Julio Borrell, 72 años, lo sacaron de la que él consideraba su casa, Florida, y lo botaron en tierras aztecas. ¡Vaya cosa!

Este señor llegó a Estados Unidos en el éxodo del Mariel allá por 1980, con 26 añitos. Hizo su vida, montó su taller de carros, tuvo siete hijos, 11 nietos y hasta un bisnieto. Una vida hecha y derecha, ¿me entiendes?

¿Dónde y cuándo pasó este relajo?

Pues mira, la cosa se puso fea en diciembre pasado. Borrell, que hasta iba a citas de inmigración con la normalidad de quien va a la bodega, de un momento a otro, ¡pum! Detenido por los de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Estuvo encerrado cuatro meses en Florida, después lo movieron pa' Arizona, y de ahí, ¡a tirar pa' México!

Para rematar, lo montaron en un autobús por unas 47 horas, hasta la frontera, y de ahí lo largaron en Tapachula, Chiapas. Un viaje larguísimo, que ni te cuento. Cuando llegó, el hombre estaba más perdido que un pulpo en un garaje, ¡sin saber dónde carajo estaba! Tuvo que caminar como una hora pa' poder coger un teléfono y llamar a su hija.

¿Y por qué esto nos importa?

Porque esta historia no es un caso aislado, ¡qué va! Es el pan de cada día para muchos. Aquí en Estados Unidos se están yendo pa' México cubanos que tienen más tiempo viviendo aquí que muchos americanos de pura cepa. Y los dejan allá, sin saber qué hacer, sin papeles, sin nada claro.

Human Rights Watch ha documentado miles de estas deportaciones. Gente que construyó su vida aquí, con su familia, su trabajo, y de repente los mandan a otro país donde no conocen a nadie y tienen que empezar de cero, ¡en una situación bien difícil!

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, los de Inmigración haciendo su trabajo, deportando a gente que, según ellos, no tiene papeles en regla. Por el otro, organizaciones como Human Rights Watch denunciando la crueldad del asunto, diciendo que a esta gente se les niegan derechos básicos.

Los deportados, como Borrell, se las ven negras pa' conseguir trabajo, pa' tener un techo, pa' poder atenderse si se enferman. Están como en el limbo, buscando la manera de salir del hoyo, pero sin saber pa' dónde ir.

¿Y ahora qué?

Pues la cosa está en el aire. Gente como Borrell intenta sobrevivir, haciendo trabajos que no son ni la sombra de lo que hacían antes, como arreglar gomas. Están buscando cómo alquilar una casita, cómo salir de Tapachula, que está lejísimos de todo. La incertidumbre es el pan de cada día. Hay que ver si consiguen alguna vía pa' regularizar su situación, pero el camino se ve cuesta arriba.