¿Adiós a la estufa? Cuba propone cocinar con leña y carbón por apagones
Ante la persistente crisis energética y de gas, Cuba promueve el uso de leña y carbón para cocinar, evidenciando la severidad de los apagones y la falta de recursos.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que el invento de la cocina eléctrica se quedó en pausa en Cuba, mi gente. El mandamás, Miguel Díaz-Canel, ha salido con el mazo dando, insistiendo en que para cocinar en La Habana hay que prepararse con leña y carbón. ¡Sí, como lo oyes! Como si estuviéramos en la campiña profunda, pero en plena capital, todo por culpa de la crisis esa que no nos suelta con la energía y el gas. Esto fue dicho en un ejercicio de defensa territorial, donde hasta los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior estuvieron presentes, como si fuera poco drama.
El asunto no es nuevo. Ya el año pasado andaban diciendo lo mismo por otros municipios. Pero ahora, con la cosa más caliente que un fogón, lo repiten con más fuerza. La cosa se pone seria, porque los apagones no son cosa de un día, ¡esto es un concierto de cortes eléctricos que no para! Se habla de seis colapsos totales en año y medio, y déficits que te dejan sin aire, a veces superando los 1.900 megavatios. ¡Imagínate tú!
¿Dónde fue la candela y cuándo empezó el humo?
Todo este cuento se desarrolló en la Zona de Defensa Antonio Guiteras, en el municipio Habana del Este, en un evento llamado el onceno Día Nacional de la Defensa de 2026. Fue un sábado, el 28 de marzo de 2026, para ser exactos. El ambiente estaba cargado, no solo por el ejercicio militar, sino por la tensión que se siente cuando la luz se va y no sabes cuándo volverá.
Pero la cosa no se queda solo en la cocina. En Habana del Este, la falta de agua es otro dolor de cabeza, porque los apagones mandan a parar los motores que la bombean. Dicen que ya están buscando la solución con paneles solares para las estaciones de agua. ¡Un paliativo más!
Y esto, ¿a quién le cae arriba? ¿Por qué se habla tanto?
Pues mira, esta insistencia en volver a métodos más tradicionales como la leña y el carbón es un síntoma clarísimo de que la cosa está mal. No hay suficiente gas para cocinar, y la electricidad falla más que un político en campaña. Le cae arriba a todo el mundo, a la familia que quiere comer caliente, al que tiene un negocito y depende de la luz, a todos. Es la realidad cruda de tener una infraestructura energética que parece que está pidiendo la jubilación, dependiendo de combustibles que ya ni llegan como antes.
¿Y qué dicen los que mandan y los que se quejan?
Por un lado, el gobierno, con Díaz-Canel a la cabeza, lo presenta como una necesidad, como aprovechar los recursos que hay. Es su manera de decir: "Hay que adaptarse". Por otro lado, la gente, la que está en la cola del pollo o en la guagua, lo que siente es el apagón, la falta de gas, y ahora la idea de cocinar con leña otra vez, que huele a retroceso. Las fuentes oficiales, como Canal Caribe y EFE, reportan la declaración, pero la verdadera voz es la del pueblo que vive esta realidad día a día, con el incomodo de la falta de servicios básicos.
¿Y ahora qué? ¿Qué nos espera en el futuro cercano?
Pues lo que se ve venir es que la leña y el carbón seguirán siendo protagonistas en muchas cocinas cubanas mientras la crisis energética no se resuelva. Habrá que estar pendientes a ver si de verdad se garantizan los materiales, porque otra cosa es decirlo y otra es tenerlo en la bodega. La dependencia de combustibles importados y el deterioro de la red eléctrica son problemas de fondo que no se arreglan soplando. Así que, preparen el mechurrio y a buscar leña, que parece que la estufa eléctrica se va a tomar un largo descanso.