¿Qué pasó con la fábrica de cerveza Tínima? ¡El gigante de Camagüey se nos cae a pedazos!

La histórica fábrica de cerveza Tínima en Camagüey, inaugurada en 1985, sufre un avanzado deterioro, generando debate sobre su reactivación y el impacto del abandono.

¡Oye esto pa' que veas!

La vieja fábrica de cerveza Tínima en Camagüey, esa que todos conocimos, parece que se nos está cayendo encima. ¡Un desastre de óxido y vegetación por todos lados! Hasta hace nada era un orgullo, inaugurada por el mismísimo Fidel en 1985, tecnología alemana de punta, ¡de las más avanzadas del país!

¡Y ojo, que no era cualquier cosa! En 1989 le sacábamos casi medio millón de cajas al mes. ¡Un monstruo industrial para la provincia entera! Pero con los años, la inversión se fue por el drenaje, el mantenimiento brilló por su ausencia y la pobre Tínima empezó a arrastrarse hasta que se paró del todo.

¿Dónde y cuándo se puso la cosa fea?

Estamos hablando de Camagüey, en esa fábrica que un día fue la joya de la corona. El deterioro se hizo evidente, sobre todo cuando en julio de 2022, ¡zas!, un escape de amoníaco que hasta asustó a los muchachos del preuniversitario que está al lado. Varios se intoxicaron, ¡un avispero de susto y peligro acumulado!

Ese incidente demostró que la cosa estaba mal, muy mal, con esa infraestructura vieja y descuidada. Se veía el óxido en las naves, los equipos parados, y la naturaleza reclamando lo suyo.

¿Y esto por qué nos importa a nosotros?

Mira, esta fábrica es más que cemento y máquinas. Es empleo, es historia, es un pedazo de la vida de Camagüey. Que se caiga así, pues a nadie le gusta. Se habla de que la marca Tínima podría volver, de que unos españoles y unos cubanos quieren revivirla, ¡pero la gente anda con cautela!

Ya se han prometido cosas antes y nada. La gente en las redes se queja, dice que es un reflejo de cómo se deterioran las cosas en Cuba. La Tínima es otro ejemplo de esas infraestructuras que, o están paradas, o funcionan a medias, o simplemente se ven viejas y obsoletas.

¿Qué dicen las partes? ¡Unos y otros!

Bueno, se anunció en la Feria de La Habana, en noviembre de 2024, un plan con la empresa cubana ALIMCOR y la española Damm. Prometen relanzar la marca, quizás reactivar la planta y crear trabajos. Dicen que van a evaluar el tema. ¡Pero hasta ahora, nada concreto! La gente que trabaja en eso y los que viven cerca, pues miran con lupa, porque ya han oído mucho cuento y pocos resultados.

¿Y ahora qué viene? ¿Qué se vislumbra?

Pues mira, lo que está en el aire es si este nuevo proyecto va a cuajar de verdad o se quedará en papeles y promesas. Hay esperanza, sí, pero también mucho escepticismo. Habrá que seguir de cerca si la cerveza Tínima vuelve a correr por las venas de Camagüey o si la fábrica se queda como un recuerdo oxidado.

El futuro de Tínima es incierto, pero su deterioro es una realidad que duele y da que hablar. La esperanza de una reactivación está ahí, pero la experiencia dice que hay que ver para creer.

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