¿Qué hace Cuba en un comité de la ONU para regir ONGs? ¡El mundo se pregunta!
Cuba integra un comité de la ONU que evalúa ONGs, desatando críticas mundiales por su historial de represión y control a la sociedad civil.
¡Qué bochinche se armó!
Oye esto pa' que veas la cosa. Resulta que Cuba, sí, la misma isla que conocemos, ¡entró en un comité de la ONU! Pero no te creas que es para bailar casino ni na'. Este comité es el de Organizaciones No Gubernamentales del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC). Y adivina qué hacen: evalúan qué organizaciones civiles pueden hablar en las Naciones Unidas. ¡Imagínate la vaina!
La noticia cayó el 8 de abril y, ¡zas!, un montón de gente empezó a hablar. Porque, claro, ¿cómo es posible que un gobierno que tiene a su gente bajo llave, sin dejar que nadie levante la voz, ahora vaya a decidir quiénes pueden representar a la sociedad civil? ¡Un relajo!
¿Dónde fue el tastán y cuándo?
Esto pasó hace poco, el 8 de abril, en el seno de la ONU. Cuba fue elegida para formar parte de este comité, junto con otros países como China, Nicaragua, Arabia Saudita y Sudán. Son como los porteros que deciden quién entra a la fiesta de las Naciones Unidas. Este órgano tiene 19 miembros y su trabajo es clave, porque deciden qué ONG pueden tener estatus consultivo, o sea, quién puede hablar y participar en debates importantes.
El asunto es que este comité tiene poder, decide quién puede acercarse a los procesos de supervisión y eventos dentro de la ONU. Y para colmo, parece que la elección se hizo con un consenso medio raro, que a muchos no les cuadra.
¿Y por qué importa este rollo?
Mira, esto importa porque se supone que la ONU es para dar voz a todos, ¿verdad? Pero si los que supuestamente controlan quién habla son los que menos dejan hablar en su casa, pues se forma el lío. En Cuba, como bien saben, no hay organizaciones independientes que operen con libertad. Los informes de por ahí, como los de CIVICUS Monitor y Freedom House, dicen que aquí la cosa está bien cerrada para la libertad de expresión y asociación.
Entonces, que Cuba esté en este comité es como poner a un lobo a cuidar ovejas. Afecta a un montón de ONG que quieren llevar sus denuncias o propuestas a la ONU, y ahora tendrán que pasar por el filtro de un gobierno que no les da espacio en su propio país. Es una contradicción que a nadie le gusta.
¿Qué dicen las partes involucradas?
¡Uy, eso es lo que da gusto escuchar! El representante de Estados Unidos ante el ECOSOC, el embajador Dan Negrea, dijo clarito que no estaba de acuerdo. Afirmó que Cuba y Nicaragua no tienen el perfil para estar en un comité que asesora sobre ONGs, porque ellos mismos tienen antecedentes de reprimir a la sociedad civil. ¡Vaya que lo dijo!
Otras organizaciones como el International Service for Human Rights (ISHR) y UN Watch también han levantado la voz. Denuncian que los gobiernos con regímenes autoritarios usan estos comités para meterle trabas a las ONG que son críticas. Dicen que retrasan, bloquean y cuestionan a propósito. Y para peor, a veces le dan chance a organizaciones que le bailan el agua a esos gobiernos, lo que hace el proceso menos independiente.
UN Watch se fue con todo y hasta dijo que esto era como “los reclusos dirigen el manicomio”. ¡Toma pa' que te eduque!
¿Y ahora qué viene?
Bueno, lo que está en el aire es si este comité va a funcionar como debe o si se va a convertir en un arma para silenciar más voces. Habrá que ver si las ONG críticas podrán pasar el filtro cubano o si las que apoyan al gobierno tendrán ventaja.
Lo cierto es que la credibilidad de la ONU está en juego. Si este comité no es transparente y justo, va a ser difícil que la gente confíe en que las Naciones Unidas realmente representan a la sociedad civil del mundo. Hay que seguir de cerca este asunto, porque lo que pasa en la ONU a veces se siente hasta en la cola del pollo.