¿Qué le pasó al edificio Focsa? ¡Los vecinos gritan por ayuda!
Residentes del emblemático edificio Focsa en La Habana denuncian grave deterioro, falta de mantenimiento y problemas con ascensores, exigiendo respuestas urgentes.
¿Qué pasó?
¡Tremenda es la que hay con el edificio Focsa! Ese gigante de hormigón, que antes era orgullo de La Habana, ahora tiene a los vecinos al borde del colapso.
Los residentes están tirando del manto, contando que el concreto se cae a pedazos, que las varillas del hierro están al aire como dientes picados y que por los techos entra el agua como si fuera un río.
¿Dónde y cuándo?
Esto está pasando en plena calle 17, entre M y N, en El Vedado. Este edificio, que se inauguró en 1956 y llegó a ser de los más altos del mundo con sus 121 metros y 36 pisos, hoy es un dolor de cabeza.
El ambiente está que arde, con los vecinos quejándose de la poca luz en los pasillos y, lo peor, de un olor a basura acumulada que preocupa a todos por los bichos y el fuego.
¿Por qué importa?
Pues mire usted, este edificio es historia viva de Cuba. Que se caiga a pedazos es como si se nos cayera un pedazo de la memoria colectiva.
Además, la gente que vive ahí está sufriendo, con ascensores que fallan más que una escopeta de agua y que te dejan colgado, a veces hasta atrapado, sobre todo cuando se va la luz.
¿Qué dicen las partes?
Los vecinos están que trinan contra la Empresa Inmobiliaria Cimex S.A., que administra el edificio. Dicen que han gastado dinero en cosas que no resuelven nada, como arreglos en el lobby o en los garajes, y los problemas gordos siguen ahí.
Se quejan de que los extintores no sirven y el sistema anti-incendios da miedo, algo que en un edificio tan grande es una bomba de tiempo.
¿Qué viene ahora?
Pues ahora los vecinos exigen que alguien les ponga atención, que revisen las cuentas y que dejen de darle vueltas al asunto.
La cosa está en el aire, porque el Focsa es un espejo de cómo anda el país, y si no se pone remedio, el futuro de muchas otras edificaciones está en juego.