¿Arroz con picante? Pillan metanfetamina camuflada en el Aeropuerto de La Habana
Autoridades cubanas decomisaron metanfetamina oculta dentro de un paquete de arroz en el Aeropuerto de La Habana, evidenciando tácticas de narcotráfico en evolución.
¡Oye esto pa' que veas!
Tremendo bochinche en el aeropuerto de La Habana, papá. Parece que a alguien se le ocurrió meter metanfetamina, ¡y no en cualquier lado, sino camuflada dentro de un paquete de arroz! La cosa es seria, pero la forma de esconderla tiene su… ‘chispa’.
La Aduana General de la República de Cuba, por boca de su vicejefe, Wiliam Pérez González, soltó la noticia por las redes. Dijo que la droga estaba metida en una maleta, escondida bien disimulada entre el arroz, en un intento descarado por pasar los controles.
¿Dónde y cuándo se formó el lío?
Esto pasó, nada más y nada menos, que en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. El momento exacto no lo detallaron mucho, pero fue un golpe más a la)}$.
El funcionario, eso sí, le dio mucho énfasis a la “profesionalidad” y a la buena coordinación entre la Aduana y los órganos antidrogas. Vamos, que el trabajo en equipo fue lo que dio al traste con el plan del traficante.
¿Y a quién le cae este problema en la cabeza?
Pues mira, este caso, aunque suene a chisme de esquina, pone el dedo en la llaga. Vuelve a demostrar que los aeropuertos cubanos son, para las redes de narcotráfico, un punto caliente, ya sea para cruzar o para meter cosas. Las mafias andan siempre buscando cómo evadir a las autoridades, y esta vez les tocó con un paquete de arroz.
Además, no es cualquier droga, sino metanfetamina, de esas sintéticas que llamamos “nuevas drogas”. Son un dolor de cabeza porque son fáciles de ocultar y siempre están cambiando la receta. Esto le añade más presión a un sistema de control que, seamos sinceros, a veces lucha con lo que tiene y con las ganas.
¿Qué dicen los involucrados?
Por un lado, está el discurso oficial de la Aduana, que se las da de muy profesional y coordinado, destacando su éxito en la detección. Dicen que fue gracias a su “profesionalidad”.
Por otro lado, está la realidad que se intuye: que las redes del narcotráfico no paran de inventar. Usan productos de la vida diaria, como el arroz, para esconder sus porquerías. Es un método simple, pero que a veces funciona si no estás muy atento.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de este arroz con metanfetamina?
Pues lo que viene es seguir alerta. El caso este es una señal clara de que las estrategias de los traficantes no dejan de evolucionar. Cada vez buscan formas más raras o, al contrario, más sencillas pero efectivas, para mover drogas.
Esto significa que la Aduana y los órganos antidrogas tienen que estar un paso adelante, adaptándose a estos métodos nuevos. Hay que ver cómo van a reforzar los controles para que no se les cuele otra “sorpresita” en un paquete de comida.