¿Deportada a Cuba y Varada en Uzbekistán? El Drama de Cubana Engañada por Rusia

Cubana creyó sería deportada a su país desde Rusia, pero fue enviada a Uzbekistán, sin dinero ni forma de regresar, mientras su esposo sigue detenido.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! Una cubana, Yalina González Morales, pensó que regresaría a casa tras ser detenida en Rusia. La cosa es que, en vez de La Habana, la mandaron pa' Uzbekistán, ¡imagínate! Todo un cuento chino que la dejó varada lejos y sin un peso.

La historia empezó con ganas de trabajar y ahorrar, pero terminó en un enredo migratorio que nadie se esperaba. Dicen que las autoridades rusas le vendieron una película que no era, dejándola en un país que ni por asomo se parecía a Cuba.

Dónde y cuándo

Todo este lío empezó después de que Yalina y su esposo, Ronniel, salieran de Cuba en abril de 2025 buscando una vida mejor en Rusia. Llegaron a Kolomna, cerca de Moscú, y se pusieron a trabajar duro recogiendo basura y haciendo limpiezas. Las condiciones, decían, eran bien difíciles y la vivienda compartida con otros nueve. El 27 de abril, ¡zas!, los detuvo la policía. Ella estuvo unos tres meses en un centro de detención antes de que le dijeran que pa' Cuba iba.

Lo loco fue que, al aterrizar, se dio cuenta de que no estaba en la isla, sino en Uzbekistán, ¡un viaje de más de 11.000 kilómetros! El pasaporte en mano confirmó la jugada: Rusia la había expulsado a un tercer país.

Por qué importa

Esta historia es un llamado de atención sobre cómo las promesas migratorias pueden convertirse en pesadillas. Yalina está atrapada en un país desconocido, sin recursos, mientras su esposo sigue detenido en Rusia. La situación es urgente porque su permiso para estar en Uzbekistán se vence pronto.

El problema es que volver a Cuba desde Taskent cuesta un dineral, entre 1.300 y 1.700 dólares, una cifra imposible de reunir para ella y su familia ahora mismo. Es un limbo donde nadie parece darle una mano clara.

Qué dicen las partes

Según Yalina, las autoridades rusas le aseguraron que la deportaban directo a Cuba, pero todo fue una mentira para sacársela de encima. Ella ha intentado contactar a la embajada cubana para pedir ayuda y saber del paradero de su esposo, pero dice que no ha recibido respuesta alguna.

Por su parte, las autoridades rusas, o quienes tomaron la decisión, parecen haber optado por una expulsión a un tercer país sin considerar las consecuencias para la persona. Nadie parece estar asumiendo la responsabilidad directa de la situación actual de Yalina.

Qué viene ahora

Lo que se ve ahora es un panorama complicado. Yalina necesita urgentemente regularizar su situación en Uzbekistán o encontrar la manera de salir antes de que venza su permiso. El gran obstáculo es el dinero para el pasaje de regreso a Cuba y la incertidumbre sobre el destino de su esposo.

Habrá que ver si alguna representación diplomática o alguna ONG pueda interceder para sacarla de este aprieto. Mientras tanto, la cubana denuncia que está pasando necesidades, sin comida ni dinero, a la espera de una solución que parece no llegar.