¿Y tú supiste? ¡Roba una casa con 'tres viejos y un chamaquito' durmiendo en Ciego de Ávila!
Ladrón entra a casa en Ciego de Ávila mientras dormían tres ancianos y un niño, llevándose objetos de valor. Denuncian lentitud de la policía.
¡Oye esto pa’ que veas!
Un bochinche en Ciego de Ávila, mano. Imagínate la escena: una familia en casa, durmiendo tranquilamente, tres personas mayores y un niño de 10 años en plena noche. De repente, ¡zas! Alguien se mete en la casa como si fuera Pedro por su casa.
El cuento es que un tipo, o una tipa, quién sabe, se coló por una ventana y se llevó lo que le dio la gana. ¡De esas que te dejan con la boca abierta y el corazón en un puño!
¿Dónde y cuándo pasó el asunto?
Esto fue en Ciego de Ávila, en plena madrugada, de esas horas donde hasta los grillos se quedan dormidos. La casa, con tres abuelos y el chamaquito, estaba en un silencio sepulcral, hasta que el ladrón decidió romper la paz.
Se llevaron cosas que a uno le hacen falta: un teléfono Samsung S23 (¡de esos caros!), una estación de energía EcoFlow y hasta un ventilador recargable. ¡Imagínate el susto si alguno de los viejitos o el niño se hubieran despertado!
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues a la familia, ¡obvio! Pero más allá del susto y la pérdida, esto pone a pensar a cualquiera. ¿Qué está pasando con la seguridad en las casas? Especialmente cuando hay gente mayor y niños.
La que contó el cuento, Arlet JM Fajardo, lo dijo claro: esto no es solo un robo, es un aviso. La cosa se pone caliente y hay que cuidarse.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, la familia, asustada y molesta, puso la denuncia a primera hora en la Policía. Pero, según se cuenta, pasaron las horas y los agentes brillaban por su ausencia en el lugar. ¡Un descaro!
Por el otro, lo que se oye en la calle es que la policía se mueve más rápido pa' otras cosas, pero pa' estas, parece que se toman su tiempo. ¡Imagínate la frustración!
¿Y ahora qué?
Pues la cosa queda en el aire. La autora del relato pide a la gente que se ponga las pilas, que cuiden sus casas, que refuercen los valores y respeten lo ajeno. Porque, aunque las cosas estén malas, ¡robar no es la solución!
Habrá que ver qué pasa, qué medidas toman las autoridades y si esto se repite. Por ahora, el susto y la indignación quedan en Ciego de Ávila.