¿Atención de primera, hospital de segunda? Denuncian ruinas en el Calixto García

Profesionales denuncian atención médica de alta calidad en el Hospital Calixto García contrastando con precarias condiciones de infraestructura y servicios básicos.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en La Habana hay hospitales donde la gente pone el alma en el trabajo, pero el techo se cae a pedazos. Una comunicadora, Jarocha Reyes Vega, fue a una consulta de Urología y se encontró con un rollo tremendo: doctores que son unos cracks, pendientes de todo el mundo, pero el sitio donde trabajan parece que no lo han mirado en años.

Imagínate, el agua se sale por donde no debe, las llaves no abren bien, por todos lados hay desechos acumulados y los techos... bueno, mejor ni hablar. ¡Hasta los mismos médicos a veces tienen que resolver averías con sus propios inventos para poder atender a la gente!

¿Y eso dónde y cuándo fue?

Todo este bochinche pasó en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en La Habana. Jarocha fue hace poco y vio con sus propios ojos la cosa. El ambiente estaba tenso, uno se imagina el calor y el ruido de la gente esperando, mientras por dentro todo se cae.

Aunque los especialistas se botaron con la atención, la cosa no es fácil. La mezcla de profesionalismo con un sitio que pide a gritos una mano de pintura y reparaciones es de no creer.

¿Y por qué importa este cuento?

Porque al final, esto le cae encima a todo el mundo. La gente va al hospital buscando salud, no un curso de reparación de tuberías. Ver al personal esforzándose tanto en medio de tanta precariedad cansa, y seguro que afecta la calidad final del servicio, aunque ellos pongan el pecho.

Lo que cambia es la percepción de la gente y la carga de trabajo para los que están ahí dentro. Se supone que un hospital es un lugar para curarse, no para pensar en si te cae un pedazo de techo encima mientras te atienden.

¿Qué dicen las partes en este lío?

Por un lado, la gente como Jarocha, que ve la situación y la denuncia para que se sepa. Habla maravillas del personal médico, que son quienes realmente hacen la magia posible día a día. Son ellos los que, a pesar de todo, mantienen la calma y atienden.

Por otro lado, las autoridades del hospital o del sistema de salud, aunque no hablan directamente en este testimonio, son los responsables de que la infraestructura funcione. El problema es que la falta de recursos y mantenimiento hace que el esfuerzo del personal sea aún mayor.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene pa'lante?

Pues mira, la cosa está en el aire. Jarocha vio que han mejorado algunas cosas, como el orden en la entrada o que hay ambulancias disponibles, ¡eso es algo! Pero el problema de fondo, el del deterioro físico, sigue ahí, como un fantasma.

Lo que queda claro es que hace falta meterle mano al asunto, no solo a la atención que ya es buena, sino al sitio donde ocurre. Hay que ver si con la gestión de los recursos que hay se puede hacer más por mantener los hospitales en condiciones decentes. La salud del pueblo no puede depender de si el techo aguanta un aguacero más.

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