Demuelen comedor: ¿El arroz con hueso también es subversivo ahora?
¡Tremendo relajo! En Santiago, tumbaron un comedor que alimentaba a los viejitos, pero el padre Naun Hung dice que ni que lo tumben diez veces, él sigue dando comida. ¡Candela pura!
Qué pasó
Oye, mi gente, ¿ustedes supieron el bochinche que se armó en Santiago? ¡No van a creer esto! Resulta que los del gobierno llegaron y le echaron abajo un comedor que daba comida a la gente más necesitada.
Sí, así como lo oyen, ¡demolieron el lugar donde comían los viejitos y los más vulnerables! La noticia, soltada por el periodista Mario Vallejo, dejó a más de uno con la boca abierta y la indignación al rojo vivo.
Dónde y cuándo
Esto pasó allí mismo en Santiago de Cuba, en la zona de El Cobre, hace apenas unos días. La imagen de la demolición de este espacio, que era un verdadero salvavidas para muchos, corrió como pólvora.
Se imaginan el bullicio, la gente viendo cómo se llevaban la ayuda que no venía de ningún papel oficial. Fue un momento de tensión y de mucho disgusto en la comunidad.
Por qué importa
Y aquí está el drama de verdad: ese comedor, que lo levantó el padre Leandro Naun Hung, no le pedía un quilo a nadie. Vivía de donaciones y le daba un plato de arroz con vianda a decenas de personas, sobre todo a los abuelos que la están pasando canutas.
¿Por qué es importante? Porque en esta Cuba que cada día aprieta más con las carencias, la gente está buscando la comida por donde sea, y si alguien la da con su propio esfuerzo, ¡es una bendición que no se debería tocar!
Qué dicen las partes
Claro, los de arriba, o sea, el régimen, dicen que fue por 'cuestiones administrativas', una justificación de esas que a nadie le convence cuando se trata de comida. Pero Vallejo lo dejó clarito: esto es un mensaje, una advertencia. Como si dijeran que si la ayuda no pasa por sus manos, ¡no vale!
Pero el padre Naun Hung, con más valor que un león, les mandó a decir: «Si me tumban uno, levanto otro. ¡No los voy a dejar solos!» ¡Así mismo, con esa voz de firmeza que da la fe y la necesidad del pueblo! Organizaciones como Food Monitor Program no se cansan de repetir que la gente está dependiendo cada vez más de estas iniciativas comunitarias para poder llevarse algo a la boca.
Qué viene ahora
Ahora la pregunta es, ¿qué viene después de este teque? Pues parece que la cosa no se va a quedar ahí. El padre está en pie de guerra, pero de una guerra de ayudar, ¿me entienden? No es la primera vez que pasa esto, recuerden a Lara Croft en La Habana, que también ha enfrentado problemas por ayudar a la gente.
Seguramente, esto va a seguir dando de qué hablar, y nosotros, como siempre, con los ojos bien abiertos y la oreja pegá’ al chismecito, ¡pero del bueno! Es la tensión de siempre: la necesidad de la gente versus el control, a ver quién aguanta más.