¡David Rivera Culpable! Pillado en Tramoya Millonaria con el Chavismo

Excongresista David Rivera hallado culpable de recibir fondos del chavismo en operación de influencia política en EE.UU. Sentencia pendiente.

¡Oye esto pa' que veas!

Tremendo lío en los tribunales de Miami, chico. El excongresista republicano David Rivera se comió siete cargos federales y un jurado lo declaró culpable. ¡Zafacón! El cuento es que este señor andaba metido en una jugada que olía a dinero del gobierno de Venezuela, de esos que andan buscando suavizar las cosas por allá en Washington.

La cosa se puso caliente con su socia, Esther Nuhfe, que también se llevó su candela con cuatro cargos. ¡Imagínate el bochinche!

¿Dónde y cuándo se cocinó este guiso?

Todo esto se destapó en un juicio que duró siete semanas, bien largo el party. La fiscalía dice que Rivera fue contactado por la mismísima Delcy Rodríguez, que es como la mano derecha de Maduro. ¿El plan? Mover influencias en la capital y que la Casa Blanca, allá con Donald Trump, se pusiera más suavecita con Venezuela, quitando sanciones y esas cosas.

El ambiente en el tribunal estaba que ardía, con papeles, registros de bancos y hasta mensajitos que, según los que acusan, demuestran que Rivera quería esconder un contrato millonario con una filial de PDVSA, la petrolera del gobierno venezolano. ¡Unos 50 millones de dólares, nada menos!

¿Y por qué esto importa, mi gente?

Porque esto pone el foco en cómo los gobiernos extranjeros andan moviendo hilos en Estados Unidos, buscando que se les trate bien o se les quiten los castigos. Rivera, supuestamente, usó sus contactos políticos para cabildear sin decir que era un agente pagado por Venezuela. ¡Eso es un delito federal!

Además, esto hace pensar en cómo la política se mezcla con los negocios y la influencia en lugares como Miami, que es como un centro de operaciones para muchas cosas de América Latina.

¿Qué dicen los involucrados?

Por un lado, la fiscalía está cantando que Rivera y Nuhfe actuaron a escondidas y violaron la ley al no registrarse como agentes extranjeros. Que su misión era clara: beneficiar al gobierno de Maduro.

Pero la defensa salió con otra: que no había obligación de registrarse y que lo que hacían era apoyar una causa política legítima, buscando un cambio en Venezuela. ¡Cada uno cuenta el cuento a su manera!

Hasta Marco Rubio, el senador, tuvo que ir a declarar. Dijo que él no sabía nada de ese contrato cuando se reunió con Rivera para hablar de Venezuela. ¡Imagínate la sorpresa!

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después del veredicto?

Bueno, el jurado ya habló, pero la última palabra la tiene el juez. Él será el que decida la sentencia para Rivera y Nuhfe. Este caso es una muestra de esas campañas de influencia que pasan en secreto y que, cuando se destapan, arman un buen revuelo.

Lo que está claro es que hay que seguir de cerca este desenlace, porque marca un precedente importante sobre cómo se manejan las influencias extranjeras en territorio americano.

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