¿Y tú qué sabes? Cuba pone regla para casas de abuelos y discapacitados
Cuba estrena normativa para residencias privadas de ancianos y discapacitados. Requisitos estrictos de salud, estructura y personal capacitado para abrir estos centros.
¡Oye esto pa' que veas! El Ministerio de Salud Pública de Cuba se puso serio y tiró una nueva norma para las residencias privadas que atienden a nuestros viejitos y a los que necesitan un empujoncito extra. Esto es porque en Cuba la gente se está poniendo mayor y la cola pa' un cupo en estos sitios es larga.
La cosa se puso formal con la Resolución 247/2025, publicada en la Gaceta Oficial. Ahora, si quieres montar una casita de estas, tienes que pasar por un montón de requisitos bien puestos por la dirección de salud de tu municipio. Tienen cinco días pa' darte el visto bueno si cumples todo.
¿Qué pasó?
El gobierno cubano lanzó una normativa que regula cómo deben funcionar las residencias privadas para adultos mayores y personas con discapacidad. La idea es que, ante el envejecimiento de la población, haya más opciones de cuidado, pero con control y calidad.
La nueva regla, la Resolución 247/2025, detalla los requisitos que deben cumplir quienes quieran operar estos centros. Buscan garantizar que se ofrezca un servicio digno y seguro, supervisado de cerca por el Estado.
¿Dónde y cuándo?
Esto entra en juego a partir de finales de mayo de 2026, y la noticia se oficializó el 21 de abril de 2026 con su publicación en la Gaceta Oficial. Las direcciones municipales de salud son las encargadas de supervisar estos nuevos centros en toda Cuba.
Imagina el ambiente: locales que deben tener de todo, sin escalones que detengan a nadie, con agua que sale caliente y hasta plan B por si se va la corriente. El personal, además, tiene que salir de cursos aprobados por el gobierno.
¿Por qué importa?
Porque cada vez hay más abuelos y gente que necesita cuidados especiales, y el Estado no da abasto. Estas residencias privadas, si cumplen, pueden aliviar un poco esa carga y ofrecer alternativas a las familias cubanas.
Lo bueno es que una parte de los cupos (al menos el 10%) debe ser para atención social, o sea, para quienes no tienen tantos recursos. Y ojo, no pueden tener más de 60 personas en cada sitio, para que no se pierda el control y la atención sea más personalizada.
¿Qué dicen las partes?
Los que quieren montar negocio dicen que hay que cumplir con estructuras sin barreras, tener agua caliente y hasta energía de respaldo. El personal, además, tiene que estar preparado, con cursos que solo dan las instituciones del Estado.
Por otro lado, el gobierno dice que los centros deben estar pegados al sistema de salud público. Los que entren a vivir allí deben llevar su historial médico y se les harán chequeos mensuales. ¡Ah! Y nada de gente con bichos que se pegan o que necesiten cama de hospital.
¿Qué viene ahora?
Pues mira, las autoridades van a andar encima con inspecciones, primero todos los meses el primer año y luego cada trimestre. Si ven algo raro, meten mano.
Lo que sí está claro es que la atención médica del médico de familia o del policlínico va a seguir siendo gratis y no la pueden cobrar aparte. Los precios de los servicios privados los pondrán los dueños, pero el gobierno se reserva el derecho de meter lupa. Esto es un paso importante, pero con candado estatal.