¿Y tú sabías que Cuba manda a su Ministro de Educación a honrar a un dictador iraní?
Cuba's Education Minister attended a tribute ceremony for Iran's Supreme Leader, highlighting the island's alignment with controversial regimes.
Oye, pa' que te enteres de lo que se está cociendo. Resulta que el gobierno cubano, ese que tenemos aquí, se las ha gastado mandando a su Ministro de Educación Superior, un tal Walter Baluja García, pa' Irán. ¿Y pa' qué crees? ¡Pa' una ceremonia de esas de homenaje al líder gordo, el ayatolá Seyed Ali Jamenei!
Sí, sí, como lo oyes. El mismo tipo que está al mando de la República Islámica, ese que tiene al mundo con el ojo encima. La cosa pasó el 4 de julio de 2026, cuando la delegación cubana aterrizó en Teherán para este fiestón póstumo y unas cuantas cosas protocolarias.
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
Todo este asunto se desplegó en Irán, concretamente en Teherán, el pasado 4 de julio de 2026. La presencia del ministro cubano no fue cosa de poca monta; fue una visita oficial para honrar la memoria del ayatolá Seyed Ali Jamenei, el máximo líder iraní.
Allí, Baluja García no se estuvo quieto y se reunió con figuras importantes del Parlamento iraní, como Alaeddin Boroujerdi. La temperatura en la sala debió estar alta, porque se habló de todo: relaciones, negocios, plata, y hasta de estudiar juntos.
¿Y por qué importa este cuento?
Bueno, esto pone a Cuba en el ojo del huracán, otra vez. Mandar a un ministro a un acto de estos, con un régimen que tiene tantas quejas encima por derechos humanos y tal, pues huele. Es como decir: "Nosotros estamos con los que piensan como nosotros, aunque el mundo nos mire mal".
Los que siempre están al pie del cañón criticando dicen que esto no es solo por la universidad o la ciencia. Es más bien una jugada política, pa' mantenerse a flote cuando te aprietan las sanciones y nadie te quiere dar la mano.
¿Qué dicen unas partes y qué dicen otras?
Por un lado, los señores de Irán, representados por gente como Alaeddin Boroujerdi y el ministro de Ciencia, Hossein Simaei, están contentos. Hablan de darle candela a los proyectos comunes, de que los estudiantes y los científicos de ambos lados se muevan más.
Por el otro lado, Cuba, a través de su ministro, reafirma lo de siempre: "cooperación Sur-Sur" y "aguante ante la presión". Pero está claro que esta alianza con Irán, que también tiene su historial pesado, genera ronchas y mucha conversación.
¿Y ahora qué se espera?
Lo que queda claro es que Cuba sigue firme en su política de buscar aliados que anden en las mismas lides, gobiernos que manejan el poder con mano dura y que, como ellos, están un poco aislados del resto del mundo.
Habrá que ver qué sale de estas reuniones, si esos proyectos se concretan o si es solo pa' la foto. Pero una cosa es segura: la relación entre La Habana y Teherán sigue dando de qué hablar, para bien o para mal.