¿Le Cerraron el WhatsApp a Anna Bensi? ¡La Represión No Descansa!

Activista cubana Anna Bensi denuncia suspensión de su WhatsApp. La medida se suma a otras represalias y presiones tecnológicas contra voces críticas en la isla.

¡Oye esto pa' que veas!

A la activista cubana Anna Bensi, la cosa se le puso más caliente. Parece que le cerraron su cuenta de WhatsApp y ahora no puede ni entrar ni recibir el código pa' recuperarla. Imagínate el bochinche. Ella misma lo soltó en Facebook con pantallazos y todo, diciendo que su número ya no está registrado. Los mensajes le llegan, pero ella no puede ver nada, como si le hubieran puesto un candado.

Esto no es cosa nueva, ya se sabe que a los activistas en Cuba les dan duro con la tecnología. ¡Pero Anna no se achica! Dice que está asqueada de la represión, pero que su fe y sus ideales están más firmes que nunca. ¡Así se habla!

¿Dónde y cuándo fue que pasó este lío?

Esto ocurrió hace poco, este miércoles. La citaron en la estación de policía 27 de Alamar, en La Habana, el 25 de marzo. La pusieron en aprietos con un supuesto delito de difusión no autorizada de información personal. ¡Pa' colmo, le hicieron registro corporal sin abogado y la tienen en su casa con su mamá, Caridad Silvente, a quien también interrogaron.

Además, le limitaron el internet a las dos y les cayeron encima con nombres feos: que si contrarrevolucionarias, que si mercenarias, que si conspiran con los yanquis. Y pa' rematar, al día siguiente, el 26 de marzo, tumbaron los teléfonos de otros compañeros del colectivo Fuera de la Caja Cuba por apoyarla. ¡Un lío completo!

¿Y por qué esta vaina importa?

Mira, esto importa porque es un patrón claro de cómo quieren silenciar a la gente que piensa diferente en Cuba. Bloquear el WhatsApp es una forma de aislar y meter miedo. El informe de febrero de 2026 lo dice clarito: estos bloqueos son selectivos contra activistas y muchos se autocensuran por temor. El 24% deja de publicar cosas políticas y un buen puñado abandona los grupos de chat.

Y como ETECSA, la empresa estatal, tiene el control total del internet, pues les es fácil ponerle el freno a las voces críticas. Es una jugada pa' que la gente no se entere de lo que pasa ni pueda organizarse.

¿Qué dicen las partes en este cuento?

Por un lado, está Anna Bensi, que se mantiene firme y denuncia la represión sin miedo. Por otro, las autoridades cubanas, que la acusan de delitos y la tildan de todo. También están los grupos de vigilancia digital que documentan estas acciones, y los compañeros activistas que le brindan apoyo y que también han sufrido las consecuencias.

La versión oficial, si es que la dan, siempre va a ir por el lado de que están controlando información que desestabiliza o que es ilegal. Pero lo que se ve es una persecución a la libertad de expresión.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de esto?

Pues, lo que viene es seguir de cerca esta situación. Anna Bensi ya dijo #NoMeVanACallar, así que seguramente seguirá alzando la voz. Lo que hay que ver es si estas presiones tecnológicas y legales van a aumentar o si, por el contrario, la resistencia de activistas como ella sigue creciendo.

Es un juego de ajedrez donde el régimen intenta cercar a las voces críticas y los activistas buscan maneras de seguir comunicándose y denunciando. Habrá que estar pendientes a cómo se desarrollan los acontecimientos y si las medidas contra ellas surten el efecto deseado de silenciarlas.

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