¡Cierran el pico! Condenan a Global Air por masacre aérea en Cuba, pero la lucha no termina

Fallo judicial en México condena a Global Air por accidente aéreo en Cuba 2018 que mató a 112 personas. Familias piden justicia.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el cuento del avionazo de Cubana de Aviación en 2018, ese que dejó a casi todo el mundo en el piso, está cogiendo candela de nuevo. En México, una jueza le metió mano a la empresa Global Air, que le había alquilado el mata-moscas a Cubana, y la declaró responsable del desastre. ¡Plomo!

Esto no es un cierre, señores, es apenas el principio de un buen bochinche legal que va a dar mucho de qué hablar. A los familiares de los que se nos fueron, y a la única que se salvó, Mailén, les ha dado un rayito de esperanza después de tanto dolor.

¿Dónde y cuándo se formó el lío?

El día 18 de mayo de 2018 fue un viernes negro. Un Boeing 737-200, con el alma en vilo, se estrelló a un kilómetro de la pista del aeropuerto José Martí en La Habana, Cuba, justo después de despegar. La ruta era La Habana para Holguín, un viaje que se volvió el último para 112 personas. Imagínese el calor, el ruido, la desesperación en esos segundos fatales.

Solo una muchacha, Mailén Díaz Almaguer, que tenía apenas 19 años, se salvó de ese infierno. Ella es hoy el símbolo de que la memoria no se apaga y la justicia, aunque lenta, puede que llegue.

¿Y esto por qué nos importa tanto?

Porque aquí hablamos de vidas. De 112 vidas que se apagaron por un montón de presuntas negligencias. La jueza dice que Global Air es responsable, y eso significa que detrás de este accidente, que se intentó achacar a veces a los pilotos, hay una red de fallos graves en la propia compañía.

Para las familias, esto es un primer reconocimiento de que no fue culpa de nadie de a pie, sino de una organización que no cuidó lo suficiente su nave ni a quienes iban en ella. Y para la isla, es recordar otra vez cómo la falta de mantenimiento y las malas prácticas pueden costar tan caro.

¿Qué dicen las partes de esta historia?

Por un lado, está la sentencia de la jueza mexicana que pone a Global Air a pagar 7,12 millones de dólares a las familias de cuatro tripulantes. Cada familia se llevaría cerca de 1,7 millones por cabeza, más intereses si el fallo queda firme. ¡Un dineral, pero no recupera a nadie!

Por otro lado, está la voz de Mailén, que expresó su alivio en redes. Su abogado soltó la sopa de que se falsificaron registros y se ignoraron prohibiciones de vuelo. También se habla de advertencias técnicas previas que volaron por el aire.

Pero no todos están de acuerdo. Los informes iniciales, esos que se manejan a lo oficial, apuntaban a error de pilotaje. Ahora, con esta sentencia, el foco se mueve hacia los “fallos institucionales” de la empresa.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene en este cuento?

Pues mire, que esta condena es solo el primer round. Global Air puede apelar, y eso puede alargar el pleito años. Además, la cosa no se queda ahí, porque se está cocinando una demanda colectiva con los pasajeros. Si eso prospera, el asunto se pone más picante para la empresa.

Mientras tanto, la verdad completa de por qué se cayó ese avión sigue en el aire. Unos dicen que fue el piloto, otros que el pájaro estaba podrido por dentro. Lo que sí está claro es que la justicia, paso a paso, está empezando a poner las cosas en su sitio, aunque sea tarde para los que ya no están.

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