¿Chinches le roban el sueño a una abuela enferma en Camagüey? ¡El hospital parece un cuento de terror!

Una anciana grave en un hospital de Camagüey sufre por chinches en su cama. Las imágenes muestran el deterioro del hospital, pero las autoridades no comentan.

¡Ay, mamá, qué bochinche en el hospital!

Oye, que te cuento algo que te va a quitar el sueño, pero no por gusto, ¡sino de la indignación! Resulta que hay una abuela, mayorcita y con una enfermedad brava de los pulmones, que necesita oxígeno todo el tiempo. Pero, ¿tú crees que la dejan descansar? ¡No señor! La pobre no pega ojo porque la cama donde está en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, en Camagüey, está llena de chinches.

Imagínate el cuadro: una señora mayor, delicada de salud, y en vez de estar tranquila, está luchando contra bichos que la pican toda la noche. ¡Qué barbaridad!

Parece que el tiempo se quedó pegado en el hospital

Y no es solo cosa de chinches, que ya eso es bastante. Las fotos y videos que andan circulando por ahí, que los sacó un periodista independiente, José Luis Tan Estrada, muestran que el hospital entero parece que se quedó en otra época. Azulejos rotos, camillas que dan pena, sábanas que quién sabe cuándo se vieron limpias… un desastre.

La gente lleva tiempo quejándose de cómo están los hospitales en Camagüey y en otras partes de Cuba. Que si la plomería no sirve, que si hay vertimientos por todos lados, que si faltan hasta las cosas más básicas para cuidar a un anciano. Y ahora esto de las chinches, ¡tela marinera!

No es la primera vez que pasa, ¡y la cosa no se arregla!

Esto de las plagas en los hospitales cubanos es como un cuento de nunca acabar. Ya se ha visto en otros lugares: en Matanzas, en Santiago de Cuba, en Las Tunas. Han tenido problemas en maternidades, en quirófanos, hasta en psiquiátricos. Y por más que desinfectan o cambian colchones, los bichos parecen tener un pacto de no irse.

Los que saben del tema dicen que es bien difícil acabar con esto. Para empezar, faltan plaguicidas que de verdad sirvan. Después, los bichos se han vuelto duros y las medicinas que hay no les hacen mucho. Y pa’ colmo, cuando se va la luz por horas, no pueden lavar las telas con agua caliente, que eso mata a los bichos. ¡Un lío!

¿Y el gobierno? ¡Silencio total!

Lo más curioso es que, hasta ahora, nadie del Ministerio de Salud Pública ha dicho nada oficial sobre lo que está pasando con esta señora y las chinches en Camagüey. Uno esperaría que salieran a explicar o a decir qué van a hacer, pero nada. Puro silencio.

¿Qué va a pasar con la pobre señora?

Pues mira, lo que se ve es que la situación está bien complicada. La señora sigue ahí, intentando dormir entre bichos, y las autoridades no han dado la cara. Habrá que ver si la presión de las redes sociales y las quejas de la gente hacen que alguien se mueva y ponga orden en ese hospital.

Mientras tanto, la pobre abuela sigue sin poder descansar. ¡Da mucha pena y mucha rabia a la vez!