¿Y ahora quién atiende a los chamaquitos en Cárdenas? Fallece enfermera 'la de respiratorio'

Cárdenas de luto: fallece la querida enfermera pediátrica María Díaz, recordada por su entrega, humanidad y habilidad en el Hospital Julio Miguel Aristegui Villamil.

¡Oye esto pa' que veas! La ciudad de Cárdenas está de luto porque se nos fue María Díaz, una enfermera que le dedicó su vida a cuidar a los niños. ¡Una cosa seria! La gente la recuerda con un cariño que no se puede explicar, porque no era solo una enfermera más, era la que daba consuelo y te sacaba la preocupación del pecho.

María trabajaba en el área de respiratorio pediátrico del Hospital Julio Miguel Aristegui Villamil, y ahí se echó a medio Cárdenas al hombro. Con los chamaquitos tenía una mano especial, sobre todo en los momentos difíciles, que si se ponían malos, ella era la que llegaba y se calmaba todo. ¡Un ángel con bata blanca!

¿Dónde y cuándo pasó esta pena?

Esto pasó hace poco, en Cárdenas, donde María Díaz dejó huella. El hospital que lleva el nombre de Julio Miguel Aristegui Villamil fue su segundo hogar. Imagínate el calor que sentía la gente al verla llegar, la tranquilidad que transmitía en medio del ruido y el dolor de las salas pediátricas.

¿Y esto por qué importa?

Pues importa porque gente como María hay poca. Ella no estaba solo por el sueldo, estaba porque le nacía ayudar. ¡Y eso se nota! En esta vida, con tantas vueltas y problemas, que una persona se entregue así a los más indefensos, a los niños, es un tesoro. Su partida deja un vacío que no se llena fácil, porque esa dedicación y esa humanidad son las que hacen falta.

¿Qué dicen las partes?

Por ahí se lee que ella era experta y súper comprometida. La gente que la conoció dice que era un faro de esperanza, que consolaba a las familias y que su dedicación era incansable. Hasta jubilada, volvió al hospital porque quería seguir echando una mano. ¡Un ejemplo de vocación de las que ya no se ven!

¿Y ahora qué?

Ahora queda el recuerdo y la enseñanza. María Díaz nos deja un legado de entrega y cariño. Su nombre va a seguir sonando en Cárdenas, porque las vidas que tocó no la van a olvidar. Es un adiós a una gran enfermera, pero también a esa forma de hacer las cosas con el corazón en la mano.

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