¿Cárcel por despecho? Condenada a 25 años por acribillar a su ex en Hialeah

Karina Corbalán, de 30 años, recibió 25 años de prisión por matar a su expareja Alexis Sánchez en Hialeah en 2020. Evitó cadena perpetua con acuerdo de culpabilidad.

¡Tremendo lío en Hialeah! A 25 años de chirona fue mandada una mujer por acabar con la vida de su expareja.

Esto es pa' que sepa, que las cosas de pareja mal terminadas a veces terminan en tragedias peores que una novela. Una cubana, que ya está rondando los 30, se declaró culpable y le cayeron encima con 25 años de cárcel por un asesinato que pasó hace rato.

Y por si fuera poco, después de que cumpla su tiempo en la prisión estatal, le esperan otros 10 años bajo la lupa de la libertad condicional. ¡Vaya castigo!

El drama se armó en Hialeah, en el 2020.

Todo el cuento sucedió el 2 de marzo de 2020. El pobre Alexis Sánchez, que con 28 años todavía tenía mucha vida por delante, estaba tranquilito cerca de su casa, por la zona de West 21st Street, cuando de momento, ¡pum! Le cayeron a tiros.

Lo peor fue que, después de que le dieran varios balazos, lo llevaron corriendo pal hospital, pero los médicos no pudieron hacer más nada y el hombre se nos fue. ¡Qué dolor!

Los vecinos, que siempre están al tanto de todo, contaron que fue la propia Corbalán la que llegó con mala leche y le disparó al hombre. Parece que la relación de ellos, que duró unos cinco años, no terminó como debía ser, porque se habían dado el último adiós poco antes del incidente.

La acusada, entre llantos, reconoció el hecho.

En la corte, la señora Corbalán se echó la culpa, y hasta se puso a llorar pidiendo perdón a la familia del difunto. Dijo que ella nunca quiso hacerle daño, que fue un impulso. ¡Imagínate tú!

La verdad es que la mujer se salvó de que le dieran cadena perpetua. Si el caso hubiera llegado a juicio y la hubieran declarado culpable de todo lo que le achacaban, se hubiera enfrentado a pasar el resto de su vida encerrada. Con este acuerdo, por lo menos, tiene una fecha de salida, aunque sea larga.

¿Qué nos deja esta historia?

Este caso, como tantos otros, vuelve a poner el dedo en la llaga sobre la violencia que a veces surge cuando las relaciones amorosas se complican y terminan mal. Un recordatorio de que las pasiones desbordadas pueden tener consecuencias fatales.