¡Atrápalo, Tata Picadillo! Le dan cacería a ladrón de bueyes en Bejucal

Intentan robar bueyes en Bejucal, pero dueños y vecinos atrapan a uno. Dos cómplices escapan. El detenido ya tenía antecedentes.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la escena: madrugada, tranquilidad en Sami, Bejucal, y de repente, tres vivos se meten en una corraleta. ¿A robar? Sí, señores, ¡bueyes se querían llevar!

Pero los dueños, que no son de dejarse, salieron a defender lo suyo. Los ladrones, al verse descubiertos, se pusieron violentos y empezaron a tirar piedras, ¡como si eso fuera a detener a la gente de verdad!

¿Dónde fue la cosa y cuándo pasó el bochinche?

Esto fue en la madrugada, allá por Sami, en Bejucal, Mayabeque. El aire estaba quieto, pero el susto se sintió cuando esos tipos forzaron la entrada de la corraleta para llevarse la yunta de bueyes.

En el forcejeo, los dueños y los vecinos, que son gente resuelta, lograron coger a uno de los implicados. ¡Le pusieron el nombre, le pusieron el apodo: "Tata Picadillo"!

¿Y esto por qué importa, mi gente?

Pues porque en el campo cubano, los bueyes son oro. Son la fuerza de trabajo, el patrimonio. Y que vengan a robarlos así, con esa frescura, ¡eso sí que es un problema serio!

Los agricultores están hartos. Ya no pueden dormir tranquilos, tienen que estar cuidando sus animales como si fueran tesoros, porque esta gente no respeta nada.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Los dueños y vecinos, claro, están furiosos pero contentos de haber pillado al menos a uno. A "Tata Picadillo" lo tienen, pero dicen que este tipo andaba suelto, con libertad provisional por un robo parecido.

Los otros dos, los cómplices, se las pelaron. La Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Bejucal, hasta ahora, no ha dicho nada oficial. Ni del detenido, ni de los que se escaparon.

¿Y ahora qué?

Ahora toca esperar. A ver si "Tata Picadillo" suelta la lengua y dice dónde andan sus compinches. La gente del campo seguirá con su vigilancia, esperando que esto no se repita.

Hay que estar pendiente, porque el que la hace, la paga, aunque a veces tarde un chin.