¿Aiton, este bodeguero te pide otra vez? ¡Le da leche a los nenes en carretilla!

Un bodeguero de Holguín, multado por pedir ayuda para transporte, ahora lleva leche a niños en carretilla, mostrando ingenio ante la escasez.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que Jomneris Peña, el bodeguero de Sagua de Tánamo en Holguín, el mismo que le cayó encima una multa de 8.000 pesos por pedirle a los vecinos que cooperaran para el transporte de arroz, ¡volvió a las andadas! Pero esta vez, el cuento es distinto y hasta más tierno. El hombre decidió que la leche para los niños no se iba a quedar guardada.

Con todo y el castigo que le metieron, el compadre se fajó y se puso a buscar la forma de que los pequeños de la comunidad tuvieran su leche. Y tú dirás, ¿cómo? Pues nada menos que empujando él solito una carretilla llena del vital alimento.

¿Y dónde fue la cosa?

Esto pasó en Sagua de Tánamo, allá en la provincia de Holguín. La escena es la de siempre: la bodega La Boliviana, que es donde Jomneris le pone el pecho a la cosa. El detalle está en que la carretilla no se movió sola, ¡la tiró él! Esa imagen, créeme, habla más que mil discursos.

Pone en evidencia las batallas diarias de los trabajadores cubanos y cómo resuelven con lo que tienen a mano, porque para llevarle la leche a los chamaquitos, hay que resolver de alguna manera.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Pues mira, esto le cae arriba a cualquiera que piense que pedir ayuda es pecado. La gente está hablando de esto porque es un reflejo de cómo están las cosas: que un trabajador tenga que inventar para que la comida llegue a la mesa de los niños, ¡eso dice mucho!

Es la vida real, la que no sale en los papeles oficiales. La precariedad de los recursos, la inventiva del cubano para salir del paso. La gente no quiere que le falte lo básico, y si el Estado no da, hay que resolver como sea.

¿Qué dicen los que saben? (O los que se enteraron)

Bueno, por un lado, está la gente que criticó la multa. Decían que era injusto castigar a un hombre que solo quería que el arroz llegara y que estaba apelando a la comunidad. Para ellos, él era el que intentaba solucionar un problema.

Por otro lado, está la situación misma. El hecho de que ahora cargue leche en carretilla demuestra que las dificultades para el transporte siguen ahí, y que él sigue al pie del cañón para que los niños no se queden sin su ración.

¿Y ahora qué viene?

Lo que viene ahora es seguir de cerca a Jomneris, a ver con qué otra cosa nos sorprende. Pero sobre todo, queda la incógnita de si estas historias de ingenio y sacrificio van a cambiar algo en la forma en que se resuelven los problemas básicos de la gente.

Habrá que ver si la próxima vez que necesiten mover alimentos, ya sea arroz, leche o cualquier otra cosa, las soluciones vengan de forma más organizada, o si seguiremos viendo a los trabajadores resolviendo con lo que tengan a mano, cargando el peso del día a día sobre sus hombros.