¿Qué pasó con la banda de carajitos que tiene a raya a Boyeros?

Jóvenes de Aguada del Cura siembran el terror en Boyeros con asaltos a puntos de gas y agromercados. La comunidad denuncia impunidad y pide acción ante la ola de crímenes.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Aguada del Cura, allá en Boyeros, hay un grupito de muchachos que se las traen. La gente del barrio está que trina porque estos carajitos andan dando golpes por todos lados. No es cosa de ahora, dicen que llevan al menos tres años haciendo de las suyas, y la cosa se está poniendo fea.

El último bochinche es que asaltaron el punto de gas y hasta un agromercado. ¡Imagínate! Y pa' rematar, un trabajador se llevó un tiro en el brazo. La cosa está que arde y el miedo se apoderó de la gente.

¿Y eso dónde y cuándo fue que pasó?

Esto es en Aguada del Cura y Primero de Mayo, por esos lados de Boyeros, en La Habana. Los muchachos, que son como seis y todos de la zona, llevan un tiempo largo sembrando el pánico. Los que han estado más sonados son Roberto Ceballos Fernández y Franyot Machado.

Hay otro, que le dicen Andy, que lo metieron preso el año pasado por un robo de joyas y plata. Dicen que después de eso, el tipo se apareció con carro nuevo y más cosas, ¡como si la plata le cayera del cielo!

Pero, ¿y a quién le afecta toda esta bola de escándalo?

Pues mira, esto afecta a todo el barrio, a la gente que vive ahí y a los que trabajan en esos lugares. El agromercado y el punto de gas son puntos clave, y si te roban ahí, o peor, si hieren a alguien, la vida se complica.

Lo que más preocupa es que uno de los señalados, Roberto Ceballos, tiene problemas de discapacidad intelectual. Los vecinos creen que se están aprovechando de él para meterlo en estos líos. Es una situación que da pena y rabia al mismo tiempo.

¿Qué es lo que dicen las partes en este cuento?

Bueno, la comunidad está denunciando a gritos. Hablan de años de impunidad, de que estos muchachos hacen y deshacen y nada. Los vecinos están hartos y sienten que las autoridades no hacen lo suficiente para pararlos en seco.

Aunque han metido presos a algunos de estos muchachos últimamente, la gente siente que no es suficiente, que el problema sigue ahí latente. Dicen que la justicia no llega a tiempo, o no llega como debe ser.

Y después de tanto bochinche, ¿qué viene ahora?

Pues lo que se ve es que la gente está con el alma en vilo. Con tanta denuncia y con la banda supuestamente operando, queda ver qué va a pasar. Lo que está claro es que se necesita mano dura para que esto no siga escalando.

Hay que seguir de cerca qué hacen las autoridades y si realmente van a poner orden para que la gente de Boyeros pueda vivir tranquila y sin miedo a que te den un palo o algo peor.

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