¡Ay, mi madre! ¡Salchichas de otro mundo arman tremendo reguero y casi hay palo en la cola!

Unas supuestas salchichas importadas desataron la locura en una cola de mercado, con un final de película y bochinche del bueno. La gente no sabía si reír o llorar.

Qué pasó

Unas salchichas, dizque "especiales", armaron un alboroto que pa' qué te cuento. La radio bemba soltó el chivatazo y la cola se hizo un tsunami. Parecía que daban oro en vez de embutidos, socio.

La cosa se puso tan caliente que un viejito casi deja la dentadura en el empujón. Tremendo bochinche por un trozo de carne, que prometía ser el manjar del mes.

Dónde y cuándo

El martes pasado, tempranito, antes que el sol pegara duro, en el agromercado de Infanta y San Lázaro. La cola venía desde la noche anterior, dando la vuelta a la manzana, como una culebra interminable.

Los trabajadores del mercado, en la trinchera, y la clientela, con barriga vacía y paciencia en cero. Se respiraba esa mezcla de esperanza y desilusión de siempre, con el aire cargado de expectativa.

Por qué importa

Esto es el pan nuestro de cada día, pero con extra de picante. No es solo por las salchichas, que ahora son un lujo que no muchos se pueden dar. Es que cada vez que anuncian algo "nuevo", la gente se tira a la calle como si fuera el fin del mundo, buscando un respiro.

Y después, ¡zas!, la desilusión, que te cae como un jarro de agua fría. Esto te cambia el día, te quita el ánimo, te hace perder el tiempo. El bochinche vuela y la gente echa más leña al fuego. Es la foto de cómo se vive aquí, mi hermano.

Qué dicen las partes

La administración del mercado, más fría que un témpano, habló de "fallas en la distribución" y "producto incompleto". Lo de siempre, ¿me entiendes? Ni una disculpa convincente, ni una explicación clara.

Los clientes, por su parte, echaban chispas. Gritaban "¡engaño!", "¡esto es un descaro!", cansados de los cuentos que les dan. Algunos juraban que el producto sí llegó y "se perdió en el camino", una historia que ya se oye con demasiada frecuencia. Un guaguancó de opiniones, con poca claridad y mucho disgusto.

Qué viene ahora

Pues como siempre, el sol sale y se pone, la vida sigue su curso. La cola se desbarató con muchas caras largas y algunos que se quedaron discutiendo hasta el mediodía, sin llegar a nada concreto. ¿Más salchichas de esas "especiales"? Quién sabe, es la gran pregunta que queda en el aire.

Lo que sí es seguro es que el chisme de "las salchichas voladoras" ya está en boca de todos, y no se borrará fácil. La próxima vez que anuncien algo, la gente irá con la misma esperanza, pero con el ojo bien pelao, y la paciencia ya finita, lista para el próximo bochinche.

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