¿Y el dengue anda suelto en Cuba? ¡Un bochinche de mosquitos y basura!

Cuba enfrenta un posible brote de dengue con denuncias de falta de fumigación, acumulación de basura y condiciones insalubres. Autoridades no dan cifras oficiales.

¿Qué pasó?

¡Oye esto pa’ que veas! Parece que el dengue anda desatado por varias provincias de Cuba, y la gente está que trina. Se escuchan por ahí muchas quejas de que los mosquitos están hasta en la sopa, y lo peor es que las campañas de fumigación no aparecen por ningún lado. La basura se acumula y las calles parecen un caldo de cultivo, pero el Ministerio de Salud Pública anda calladito, sin dar cifras oficiales de lo grave que está la cosa.

Los testimonios hablan de un aumento de casos sospechosos, pero el gobierno no suelta prenda. La cosa se pone fea cuando la gente tiene que arreglárselas como pueda, sin medicinas ni atención, y los mosquitos siguen su fiesta.

¿Dónde y cuándo?

Los focos de este bochinche se ven más fuertes en Santiago de Cuba, Holguín y Sancti Spíritus. Los vecinos dicen que el Aedes aegypti, ese mosquito que trae el mal, anda campante por todos lados. Piensa en salideros de agua que parecen piscinas, aguas sucias estancadas que huelen que apestan y montones de desperdicios que nadie recoge. La gente está hasta el cuello con tanto desorden.

El ambiente se siente tenso, con el calor pegajoso y el ruido de los mosquitos zumbando. Es como si la ciudad estuviera pidiendo a gritos que alguien ponga orden en este desbarajuste.

¿Por qué importa?

Mira, esto no es un jueguito. Cuando el dengue se pone bravo, a quien le cae arriba es a la gente común y corriente. Se enferman, no pueden trabajar, y la vida se les complica más de lo que ya está. Si no se controla ese mosquito y se limpian las calles, la cosa puede acabar muy mal. La gente está hablando de esto porque les afecta directamente en su salud y en su día a día.

La falta de acción hace que la preocupación crezca, porque no se trata solo de una enfermedad, sino de cómo afecta la calidad de vida de todos.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, los ciudadanos y algunos activistas alzan la voz, denunciando la falta de control y las condiciones insalubres. Los médicos, como Roberto Serrano, hasta dudan de las pocas cifras que se dan, asegurando que hay muchos casos que no se cuentan. Dicen que faltan recursos, combustible y hasta productos para poder fumigar como es debido.

Del otro lado, las autoridades sanitarias parecen estar en silencio. No ofrecen datos claros sobre la magnitud del problema, y lo poco que se sabe es a través de los testimonios de la gente en la calle. Unos dicen que el mosquito abunda, otros que no hay cómo combatirlo, y mientras tanto, la situación sigue igual.

¿Qué viene ahora?

Pues mira, lo que está claro es que si no se pone mano dura con la recogida de basura y la fumigación, la cosa puede ponerse peor. Hay que estar pendientes a ver si el gobierno se decide a dar la cara y a tomar medidas en serio. Los caminos que se ven son seguir denunciando o esperar a que la situación explote del todo. Lo que sí sabemos es que la falta de agua y el calor no van a parar, y eso es un campo fértil para el mosquito.

Hay que seguir de cerca si las autoridades reaccionan o si la gente tendrá que seguir lidiando con esta pesadilla mosquito a mosquito.