¿Se Comió el Arroz el Tío Sam? ¡Cuba Compra Más Grano Yanki Que Nunca!
Las exportaciones de arroz de EE.UU. a Cuba se disparan ante la baja producción local, forzando a la isla a buscar más proveedores y enfrentar limitaciones de crédito.
¡Oye esto pa' que veas lo que está pasando!
Parece que el arroz de aquí no está dando la talla, porque las ventas de Estados Unidos pa' Cuba se pusieron como un cohete. ¡Se multiplicaron por cinco en solo dos meses! Cinco millones de dólares en granos yanki recién salidos del horno.
Y no es que sea un invento, el asunto es que el arroz gringo se metió entre los primeros alimentos que nos están llegando del norte. Imagínate, un tal Peter Bachmann hasta se dio cuenta de que Cuba es un cliente cada vez más importante para ellos.
¿Y eso dónde y cuándo pasó?
Esto es ahora mismo, en los primeros meses de 2026. El arroz de Estados Unidos, que antes venía de vez en cuando, ahora se está colando con fuerza. El detalle es que la producción de arroz aquí en la isla se ha caído un montón, ¡dicen que casi un 40%!
Eso obliga a las autoridades a meterle mano a las importaciones. Ya en 2024 nos gastamos más de 300 palos verdes para traer más de 400,000 toneladas de arroz de afuera. El ambiente es de necesidad, de buscar rápido y de donde sea.
¿Y a quién le cae arriba este bojote?
Pues mira, a nadie le gusta que falte la comida en la mesa. Esta situación de comprar más arroz de afuera, y encima de Estados Unidos, nos pega directo. Significa que dependemos más de lo que venga del norte, y eso siempre tiene sus cositas.
Además, con el sector privado abriendo nuevas puertas, hay más movimiento. Pero ¡ojo!, el acceso al crédito está en el aire. Pagar por adelantado y en efectivo es la norma, y eso complica que los negocios crezcan como uno quisiera. ¡Y ni hablar de las trabas por el embargo!
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Los del sector en Estados Unidos ven que hay chance de vender más, no solo arroz sino también leche y vegetales. Piensan que el mercado cubano es un buen destino. Pero también ven que aquí en Cuba hay un control estatal en algunas cosas que no deja abrir nuevas oportunidades.
Por acá, la gente sabe que la producción no da y hay que importar. Lo que se oye es que se necesita más, pero las restricciones para traerlo y pagarlo son un dolor de cabeza constante. Unos apuestan por vender más, otros por ver cómo se resuelve la logística y el financiamiento.
¿Y ahora qué, qué se avecina?
Lo que está claro es que mientras la producción local siga en picada y la demanda no baje, el arroz yanki seguirá llegando. La pregunta del millón es si se van a poder sortear las dificultades de pago y las regulaciones para que esto fluya mejor.
Habrá que seguir de cerca si hay cambios en las políticas, si se abren más vías de financiamiento o si la producción nacional se recupera. Por ahora, el mercado cubano sigue siendo un bocado jugoso para los exportadores estadounidenses, a pesar de las vueltas que hay que dar.