¿Y por qué llora la niña? Yaniel Castillo cuelga la máscara de Otaola por su hija
El comediante cubano Yaniel Castillo dejará de imitar a Otaola tras el llanto de su hija, priorizando el bienestar familiar ante presiones externas o legales.
Esto es un bochinche: Yaniel Castillo dice adiós a su Otaola
Oye, que el actor Yaniel Castillo, ese que le daba vida a la imitación de Alexander Otaola, va a colgar la máscara. ¡Se acabó el bochinche con ese personaje!
Y no fue ni por las demandas ni por las amenazas que uno se imaginaba, no señor. Fue algo mucho más fuerte, algo de familia, de corazón: el llanto de su hija. ¡Imagínate tú!
La niña se asusta y se pone a llorar
El mismo comediante lo contó en un video, así, pa’ que todo el mundo se enterara. Dijo que su nena, la pequeña Anette, que nació hace poquito, se asusta un montón y rompe a llorar cada vez que lo ve disfrazado de Otaola.
Pa’ él, esa niña es “la vivencia más linda”, y verla así le debió partir el alma. El video corrió como pólvora, y ya sabes cómo es la gente, empezaron los comentarios a caerle.
Los artistas opinan, ¿qué energía será esa?
Hasta los músicos y otros humoristas se metieron en la candela. Emilio Frías, el músico, se fue por la línea de que los niños sienten cosas que uno no ve, energías, y que quizás la niña sentía algo raro con ese personaje.
Alexis Valdés, otro que sabe de comedia, soltó una frase que se hizo viral: “Ni los niños ni los borrachos mienten”. Y otros, como Alain Pérez y Aly Sánchez, le dijeron que sí, que la reacción de la nena es lo importante, que cuide a su familia.
Un final inesperado pa’l personaje
Esto llama la atención porque hace unos años Otaola mismo le tiró amenaza de demanda a Yaniel por usar su imagen. Al final se arreglaron, creo que Yaniel se comprometió a no usarlo pa’ sacar chavos, solo pa’ la risa.
Pero mira tú, tres años después, lo que termina con el personaje no es un juicio ni un pleito público, sino la pura paternidad. El que diría, ¿verdad?
Lo importante es la casa, el hogar
Al final, Yaniel Castillo se echó pa’trás con su imitación más pegada. Decidió que la tranquilidad de su casa y de su hija valen más que cualquier personaje o polemicón.
Demuestra que a veces las cosas que de verdad mandan no vienen de afuera, sino de lo más cercano, de tu propia familia. ¡Y así es la vida, mi gente!