¿Abuelos Durmiendo en la Calle? La Pensión en Cuba se Cobra con Noche Afuera

Jubilados cubanos duermen en las calles para cobrar sus pensiones debido a la escasez de efectivo, enfrentando precariedad y largas esperas.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece cuento de barrio, pero la cosa está seria en Cuba. Los jubilados, esa gente que tanto ha dado, ahora se ven obligados a hacer noches enteras al raso, a la buena de Dios, solo para poder cobrar su dichosa pensión. ¡Sí, como lo oyes! La falta de efectivo en los bancos ha puesto a los viejitos haciendo cola desde la madrugada, durmiendo en los portales como si fueran camping, todo por un dinerito que apenas les alcanza.

Las escenas son de película, pero de las tristes. En Camagüey, en el Banco La Caridad, la gente mayor llega la noche antes con su sillita y su bolsito, echándose un sueñito en el suelo o en los escalones, esperando que salga el sol para ver si les toca la suerte de sacar algo de la cuenta.

¿Dónde y Cuándo es este Bochinche?

Este relajo se está dando por toda Cuba, pero los casos más sonados son en Camagüey y La Habana. La gente está llegando desde el día anterior, a veces con el sol cayendo ya, para asegurar su puesto en la cola. El ambiente es de pura tensión, de calor que no se aguanta, de gente desesperada por tener su dinero. Imagínate el cuadro: señores mayores, con sus achaques, aguantando frío o calor, sin comer, sin agua, solo por no perder la pensión.

La activista Yenelis Delgado lo cuenta como algo que pasa todos los días, un desgaste para los abuelos. Llegan, marcan la cola, y cuando les toca... ¡zas! Que si el efectivo se acabó. Y vuelta a empezar, a pararse al final de otra fila, o peor, a esperar otro día.

¿Y esto por qué Importa, Compay?

Pues mira, esto importa porque es la vida de nuestros viejos, la gente que construyó este país. El gobierno dice que quiere bancarizar todo, que usemos tarjetas, que el efectivo es del pasado. ¡Pero la realidad es otra! Los bancos no tienen dinero, los cajeros se dañan más que un congo en balsa, y muchos de estos abuelos no saben ni prender un teléfono inteligente, ¡imagínate pagar con una app!

Esto afecta a miles de familias que dependen de esa pensión para comer, para medicinas. Es una falta de respeto, un castigo para la gente que merece un retiro digno, no una pesadilla para cobrar su plata.

¿Qué Dicen las Partes?

Por un lado, los bancos y el gobierno hablan de

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