¡Amenaza y Cierre! La Seguridad del Estado le da ultimátum a joven cubana: "Te vas y te callas"

Joven cubana Anna Sofía Benítez Silvente denuncia amenazas de la Seguridad del Estado tras interrogatorio. La instan a callar o enfrentar prisión.

¡Oye esto pa' que veas!

La cosa se puso caliente pa' la joven Anna Sofía Benítez Silvente, de 21 años, allá en Cuba. Resulta que después de un interrogatorio que le dieron en una estación, de más de dos horas, unos oficiales de esos de la Seguridad del Estado, que le dicen G-2, la amenazaron.

Le soltaron la frase clarita: “Te vas y te callas, o te metemos presa y nadie se va a acordar de ti”. ¡Imagínate tú el susto!

¿Dónde y cuándo pasó el bochinche?

Todo este relajo ocurrió en una estación policial, donde la citaron para un interrogatorio. La joven, que es bien vocal con sus ideas, se encontró de frente con la contrainteligencia cubana. El ambiente debió estar más tenso que un alambre.

Este incidente, que se destapó el martes 14 de abril de 2026, pone de nuevo el dedo en la llaga sobre cómo andan las cosas con la gente que no está de acuerdo con el gobierno.

¿Y por qué importa este cuento?

Pues mira, esto no es solo un lío personal. Aquí lo que está en juego es la libertad de expresión, el derecho de la gente a decir lo que piensa sin miedo a que te metan presa o te hagan la vida imposible.

La joven está frustrada, dice que es decepcionante tener que pasar por esto solo por querer expresarse. Y esto, señores, crea un ambiente de miedo, de no poder hablar tranquilo.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, está la versión de Anna Sofía, quien cuenta que los oficiales la amenazaron y hasta le ofrecieron colaborar, sugiriéndole hasta oportunidades en la música. Pero ella, firme, dijo: “Yo no me voy a callar” y “Jamás voy a ser cómplice de una dictadura”.

Hasta ahora, no se ha escuchado la versión oficial de los oficiales del G-2. Pero lo que sí está claro es que la joven se mantiene en sus trece, y no piensa dar marcha atrás.

Además, ella vincula este jaleo con la visita que le hizo el embajador de Estados Unidos, Mike Hammer, a su casa en Alamar, La Habana. A partir de ahí, sintió que la vigilaban más y la hostigaban.

¿Y ahora qué?

Bueno, la cosa queda en el aire. La joven ha dicho que no se va a callar, y eso ya es un hecho que hay que seguir de cerca. Veremos si la presión sigue o si este escándalo la deja más tranquila.

Lo que sí es seguro es que este caso va a seguir dando de qué hablar en las redes y en la calle, porque toca el tema de la libertad de expresión en Cuba, algo que siempre está en el tapete.

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