¿Y tú supiste? ¡Le cayeron a los abuelos en Camagüey con comida y sillas!

Un envío solidario desde EE. UU. llevó alimentos y sillas de ruedas al Hogar Monseñor Adolfo en Camagüey, apoyando a los adultos mayores.

¡Qué cosa es esta! Le cayeron a los abuelos en Camagüey con comida y sillas desde Yuma.

Oye esto pa' que veas, que en Camagüey la gente se está moviendo. Llegó un container directo de Estados Unidos cargado hasta el borde, no de cachivaches, sino de lo bueno: ¡alimentos y sillas de ruedas para los abuelitos del Hogar Monseñor Adolfo!

Esto no es cosa de ahora, que la cosa se pone caliente y la gente se olvida. Esta ayuda vino de pura buena fe, con aportes de una empresa que sabe lo que es mandar comida, católicos que le ponen el pecho a la cosa y hasta camagüeyanos que están fuera pero no se olvidan de la tierra.

¿Y dónde fue la cosa y cuándo se armó este jolgorio?

El vacilón fue en Camagüey, en ese Hogar Monseñor Adolfo que es como un segundo hogar para muchos viejitos. La noticia salió el 16 de septiembre, ¡justo ayer!, por una página de Facebook que tiene que ver con el hogar. Imagínate el gentío, todos con las manos listas para descargar el tesoro que venía llegando.

Dicen que el ambiente estaba bueno, de agradecimiento y de eso que se siente cuando uno sabe que la gente piensa en uno. Un calorcito de solidaridad, sin duda.

Y a ti, ¿por qué te tiene que importar esto?

Bueno, esto importa porque no es solo comida, ni solo una silla. Es que los abuelos, que son los que nos dieron la vida, reciban un respiro. En Cuba, a veces la cosa se pone chunga pa' conseguir lo básico, y que te llegue algo de afuera, pues te cambia el día, te cambia la semana.

Es un mensaje de que la gente se acuerda, de que la distancia no lo es todo y que, aunque la situación esté como esté, siempre hay una mano dispuesta a ayudar a quien lo necesita, sobre todo a los que ya tienen sus años encima.

¿Qué dicen unos y otros de este cargamento?

Por un lado, los del Hogar Monseñor Adolfo están súper agradecidos. Mencionaron a Juan y Rosa Guixens, de Guixens Food Group, que le metieron candela y mandaron un montón de comida. También le dieron las gracias a los fieles católicos y a la comunidad cubana en Estados Unidos que aportaron las sillas de ruedas.

Hasta mencionaron al Municipio de Camagüey en el Exilio, que también pusieron su granito de arena para que todo esto fuera posible. Unos dicen que es un milagro, otros que es pura organización y corazón.

¿Y ahora qué? ¿Qué se inventan después?

Pues ahora lo que queda es seguir cuidando a esos abuelos, que el comida y las sillas no son para siempre. Ya se sabe que este hogar no es la primera vez que recibe ayuda, ¡en febrero de este año 2026 le llegó otro contenedor con arroz vitaminizado! Así que, lo que viene es más de lo mismo: estar pendiente, seguir buscando apoyo, y que estos envíos se repitan para que la gente mayor tenga una vida más digna. Hay que ver qué más se puede organizar.