¡Se ahogó o lo ahogaron! Familia de adolescente cubano clama por justicia

Familiares de un adolescente de 15 años muerto en Manzanillo dudan de la versión de ahogamiento, denuncian contradicciones y exigen una investigación transparente.

¡Oye esto pa' que veas!

Un chiquillo de 15 años, Carlos Alberto Pérez Escala, apareció muerto en Manzanillo, Granma, y la cosa no está clara. Su familia dice que de ahogado nada, que al pobre muchacho le dieron un golpe y lo tiraron al agua. La cosa está caliente y piden que se aclare todo, que no se tape nada.

Esto no fue un simple chapuzón que salió mal, según los familiares. La cosa huele a que hubo una trifulca y el chamo se llevó la peor parte.

¿Dónde fue este lío y cuándo?

Todo este drama ocurrió en Manzanillo, Granma. El 26 de octubre, el muchacho salió de su casa y horas después se supo lo peor. Lo encontraron en un río de la zona de El Palmar. Imagínate el gentío, el calor, la tensión... una cosa que te pone los pelos de punta.

Lo peor es que el cuerpo se recuperó y el entierro se hizo rápido, el 28 de octubre. Pero la familia no se queda quieta, quiere saber qué pasó de verdad.

¿Y a quién le cae esta vaina?

Pues mira, a la familia entera le cae encima. Están que no duermen pidiendo que se investigue, que se sepa quién tuvo la culpa. No es solo una muerte, es la duda, la sospecha de que no fue un accidente.

La gente del barrio está comentando, preguntándose. Esto cambia la vida de esa familia para siempre, y quieren respuestas, no cuentos.

¿Qué dicen unos y otros?

La tía del chamaquito ha sido la que ha puesto el grito en el cielo. Dice que la vecina que andaba con él ha soltado varias versiones, y que hubo una discusión entre adultos antes de la caída. Denuncia hasta amenazas al papá del fallecido.

Dicen que detuvieron a gente, que a uno lo soltaron y lo volvieron a meter presa, pero nadie confirma nada. El gobierno no ha soltado prenda sobre el informe forense ni nada oficial que confirme las acusaciones de la familia. Unos dicen una cosa, otros se callan, y la verdad anda perdida.

¿Y ahora qué?

La familia pide a gritos que les den los resultados de la investigación, que les muestren las pruebas, que digan qué pasó de verdad. Quieren saber si hubo responsabilidad penal de alguien.

Mientras tanto, las acusaciones de la familia no se pueden comprobar y la causa real de la muerte sigue en el aire. Hay que seguir de cerca este caso, a ver si la verdad sale a flote o se queda ahogada en el río.