¡Aceite por las nubes! Cuba no puede con la inflación y hasta su prensa lo admite
El precio del aceite vegetal en Cuba se dispara, evidenciando la profunda crisis económica. La prensa oficial reconoce la incapacidad del Estado para controlar la inflación y la dependencia de importaciones.
¡Qué pasó aquí!
Oye, que el precio del aceite vegetal en Cuba se ha puesto por las nubes. ¡Pero qué disparate! Ya ni es un problema de mercado, es el retrato mismo de la crisis que tiene el país. En algunos sitios, la botella de aceite te cuesta más de 3.500 pesos, ¡imagínate, eso se come el salario mínimo completo de un mes!
Hasta el periódico oficialista de Matanzas, Girón, tuvo que soltar la sopa y decir que el gobierno tiene el agua al cuello, con poquísimo margen para frenar estos precios locos. Dicen que hasta las medidas que ponen para controlar esto, a lo mejor hasta empeoran las cosas, dejando menos mercancía y más cara en el mercado negro.
¿Dónde y cuándo es este bochinche?
Esto se está cocinando ahora mismo en Cuba, con ese aceite volviéndose oro líquido. El calor se siente en el bolsillo de la gente cada vez que van a comprar, y el ruido en las colas, ¡ay, Dios mío!, se habla más de eso que de otra cosa.
¿Y por qué me importa a mí este cuento?
Porque esto no es solo aceite, mi gente. Es la inflación esa que no deja a nadie tranquilo, que te achica el salario hasta que no te alcanza para nada. Si el aceite, que es básico, está así, ¿tú te imaginas lo demás?
Esto está moviendo a todo el mundo. Los que tienen que resolver lo de afuera, los que intentan producir aquí, y sobre todo, la gente en la casa que tiene que hacer malabares para comer.
¿Qué dicen los que saben y los que no?
Bueno, el periódico Girón, que es del gobierno, dice que el Estado tiene las manos atadas. Que la culpa es de que Cuba tiene que comprar casi todo el aceite afuera, y que traerlo cuesta un ojo de la cara por los líos del comercio internacional y las sanciones.
Reconocen que la producción nacional no da pie con bola y que traer el aceite se pone cada vez más difícil y caro. Unos dicen que si Washington cambia de política, a lo mejor mejora; otros, que hay que darle más chance al sector privado. Unos tiran pa' un lado, otros pa'l otro, pero al final, el aceite sigue caro.
¿Y ahora qué? ¿Se va a acabar el mundo?
Mira, nadie tiene una bola de cristal para decirte qué va a pasar. El Girón mismo dice que soluciones rápidas no hay. Se habla de que quizás el sector privado pueda ayudar, o de que si cambia algo la cosa con Estados Unidos, tal vez respire un poco la economía.
Pero mientras tanto, el panorama es incierto. Hay que seguir de cerca cómo se mueven las cosas, a ver si aparece alguna luz al final del túnel para que el aceite vuelva a ser solo aceite y no un dolor de cabeza gigante.