¿Te casas con un gringo? La visa que te pone el anillo y la residencia en EEUU
La visa K-1 permite a prometidos extranjeros de ciudadanos estadounidenses viajar a EEUU, casarse en 90 días y solicitar la residencia permanente.
¡Oye esto pa' que veas! Cada año, un montón de parejas mixtas se tiran el lance en Estados Unidos con un permiso especial: la visa K-1. Es como la llave maestra para que el prometido o prometida de un gringo pueda llegar al Tío Sam, meterle el anillo y después buscarse la vida legalmente allá.
Aunque se llama visa de no inmigrante, la cosa es que la gente la usa pa' quedarse, pa' armar un futuro juntos allá en Estados Unidos.
¿Dónde y cuándo se arma el fiestón?
Todo este tinglado empieza en Estados Unidos. El ciudadano americano tiene que meterle candela y meter el Formulario I-129F, que es como la petición formal pa' su novio o novia extranjera. ¡Ojo! Los dos tienen que demostrar que pueden casarse legalmente y que lo suyo es de verdad, de corazón.
Además, la ley pide que se hayan visto la cara al menos una vez en los dos años antes de pedir la visa, a menos que haya una excusa de peso, ¡que a veces se entiende!
¿Por qué importa este tinglado de la visa?
Esto es pa' los que tienen un amor transoceánico y quieren que su pareja esté con ellos en tierra del Tío Sam. Si el ciudadano americano cumple los requisitos, su pareja extranjera puede venir, casarse y luego buscar la residencia permanente. Es un camino pa' no andar dando vueltas y armar una vida en conjunto.
¿Qué dicen las partes?
El gobierno de EE.UU., a través de sus servicios de inmigración y el Departamento de Estado, pone las reglas del juego. El ciudadano americano es el que arranca el proceso pidiendo la visa. El prometido o prometida extranjera, después de que aprueban la petición, tiene que pasar por una entrevista en el consulado o embajada de su país. Ahí le piden papeles, le sacan el pulso y, si todo está en orden, le dan el visto bueno.
La pareja tiene 90 días una vez en USA para casarse. Si lo logran, el extranjero puede pedir el ajuste de estatus y volverse residente legal.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después del casorio?
Pues mira, si todo sale bien, después de la boda en suelo americano, el extranjero puede solicitar el cambio de estatus con el Formulario I-485. Esto es lo que lo convierte oficialmente en residente permanente de Estados Unidos. ¡Y hasta los hijos menores pueden venir con una visa K-2 si el papá o la mamá se la ganan!