¿Y tú supiste? La Habana dice que con Trump se habla, pero con cuida’o y misterio
Cuba's Deputy Foreign Minister Josefina Vidal confirms communication channels with the US remain open despite tensions, but doubts Washington's commitment to serious dialogue.
Oye, que esto se puso bueno. La viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro, salió a decir que aunque la cosa está tensa con los yanquis, los teléfonos no están colgados. O sea, se habla, pero con el mismo misterio con que se compra una libra de aceite en la bodega.
Imagínate, la funcionaria soltó esta sopa en una entrevista por PBS NewsHour, con todo el mundo pendiente de si Trump iba a mandar otro avión o algo peor. Ella dijo que los contactos son “discretos”, y nada de confirmar si hay negociaciones serias, pero que Cuba le sigue apostando a la diplomacia. ¡Como si no hubiera otra opción!
¿Dónde y cuándo se está oyendo esto?
Todo esto se cuece en medio de un clima que ni pa’ atrás. Estados Unidos anda con vuelos de vigilancia por los lados de la isla y hasta presencia militar en el Caribe. Trump, el presidente, no se cansa de decir que él puede hacer lo que le dé la gana con Cuba si le conviene a sus planes.
En ese tira y afloja, Vidal pintó un cuadro bien oscuro de la economía cubana. Dijo que el país está sufriendo por falta de petróleo, y que eso ha frenado hasta lo más básico: la salud, la luz, la escuela y hasta el agua. ¡Como si el país llevara cinco meses sin ver una gota de petróleo, y eso que ella lo llamó “castigo colectivo”!
¿Y por qué esta vaina importa?
Bueno, parece que la cosa va más allá de un simple encontronazo. Washington anda acusando a Cuba de ser una amenaza, pero la viceministra les contestó que pruebas, cero. Y negó que hubiera operaciones rusas o chinas desde allá. Hasta el jefe de la CIA, John Ratcliffe, fue pa’ La Habana hace poco, pero de eso, ni pío.
Lo que sí está claro es que para algunos políticos en EE.UU., como el secretario de Estado Marco Rubio, estas acusaciones son el pan de cada día para meterle más presión a la isla. Vidal hasta dijo que Rubio “no conoce Cuba”, ¡imagínate!
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, Cuba insiste en el diálogo y en que el sistema político interno es cosa de los cubanos, no de nadie más. Quieren hablar de lo que sea, menos de cómo se gobiernan. Por otro lado, Rubio, que se las sabe todas, dice que EE.UU. habla con La Habana porque si Cuba se derrumba, se arma un lío regional. ¡Cada uno con su cuento!
¿Y ahora qué?
La funcionaria cubana dejó claro que, aunque las conversaciones andan más fluidas que antes, todavía hay mucha tela por cortar. Cuba no busca guerra, eso seguro. Pero tampoco va a dejar que nadie se meta en sus asuntos internos. Veremos si Trump y su gente se calman o si la tensión sube más. Por ahora, el diálogo sigue abierto, pero con ojos bien abiertos.