¡Se disparan las ventas yanqui pa' Cuba! Trump aprieta, pero la guagua no se detiene
A pesar de las sanciones de Trump, las exportaciones de EE.UU. a Cuba aumentan, especialmente combustible y bienes para el sector privado.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira, parece un cuento de nunca acabar, pero las cosas de Estados Unidos siguen llegando a Cuba. A pesar de que Donald Trump le ha echado más leña al fuego con el bloqueo económico, resulta que las ventas de productos de allá para acá han dado un salto. Combustible, carros, comida, ¡hasta piezas de máquinas! Todo eso ha estado entrando, sobre todo para los cuentapropistas, los que tienen sus negocitos.
Es como si dijeran: "A ti te aprieto, pero a este otro le dejo pasar un chin". Así anda la cosa, una contradicción que ni el que la inventó se entiende bien.
¿Dónde y cuándo está el bochinche?
Todo este movimiento se ha visto más fuerte al inicio de 2026. El combustible, que es oro molido ahora mismo en la isla por los apagones, ha sido clave. Se habla de que hasta 30 mil barriles yanqui han llegado para darle un respiro al sector privado. ¡Imagínate tú, en medio de la crisis, eso es como un oasis!
Esto pasa mientras el Tío Sam le sigue metiendo presión a La Habana. Han puesto sanciones a la CUPET y a otros funcionarios. Es como el que te da un puño y luego te ofrece un caramelo.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues mira, a los que tienen sus negocios privados les cae como anillo al dedo. Están recibiendo cosas que les permiten seguir bregando, mover sus motores. Pero, por otro lado, se fortalece esa dependencia de los productos de allá. A la vez, las empresas del Estado lo tienen más difícil.
Esto pone a Cuba en una situación bien complicada, con una crisis energética que no se ve el final y ahora con estas maniobras de Estados Unidos que limitan al que ya está limitado.
¿Qué dicen unos y otros?
Los que venden desde Estados Unidos, felices, porque negocio es negocio. Los que reciben allá, agradecidos por la oportunidad de tener recursos. Pero el Gobierno cubano, pues con el agua al cuello, recibiendo más sanciones y viendo cómo se les complica el panorama.
Los analistas dicen que la jugada es clara: hacer que los privados dependan más de Estados Unidos y al mismo tiempo ahogar a las empresas estatales. Una estrategia de doble filo, con resultados que se ven en la calle y en los apagones.
¿Y ahora qué? El futuro en el aire
Lo que está claro es que la situación sigue tensa. Por un lado, las ventas crecen, el sector privado respira un poco. Por otro, las sanciones siguen, la crisis energética aprieta. Habrá que ver cómo sigue este tira y afloja entre La Habana y Washington.
El futuro cercano parece seguir marcado por esta dinámica: ¿se abrirán más las puertas para el sector privado a cambio de la presión al Estado? ¿O terminará el cerco afectando a todos por igual? Son preguntas que flotan en el ambiente cubano, mientras la gente busca cómo resolver el día a día.