¿Será que el cacerolazo funciona? ¡En La Habana se alumbra la noche!
Habana residents report two nights of electricity after a national pot-banging protest was announced, sparking debate about whether the demonstration influenced the power supply.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! Parece que por dos noches seguidas, a algunos vecinos de La Habana les ha sonreído la suerte y han tenido corriente en casa. ¡Nada de apagones! Esto es algo que no se veía en meses, con cortes que duraban casi todo el día.
La cosa se pone más interesante porque justo ahora es que se estaba llamando a un cacerolazo nacional. La gente quiere protestar por esta falta de electricidad que los tiene locos, y ¡zas!, de repente hay luz.
Dónde y cuándo
Esto se reporta en varios barrios de La Habana, y justo coincide con las noches del supuesto cacerolazo, a las 9 de la noche. Los testimonios hablan de semanas, hasta meses, sin corriente por 20 o 24 horas diarias. Pero, ¡oye!, las últimas dos noches, el servicio se ha mantenido ahí, prendido.
El ambiente en las redes está que arde, con la gente comentando todo el tiempo. Unos dicen que esto demuestra que sí se podía haber evitado tanto apagón, mientras otros se lo toman con calma, diciendo que es muy pronto para asegurar algo.
Por qué importa
Esto es importante porque la gente está cansada. Los apagones largos no son juego: se te daña la comida, no duermes por el calor y los mosquitos, y el trabajo se complica. Si la protesta tiene que ver con que vuelva la luz, ¡imagínate lo que eso significa para la vida de todos!
El debate ahora es sobre cómo se distribuye esa dichosa electricidad. ¿Por qué a unos sí y a otros no? La coincidencia pone sobre la mesa muchas preguntas que la gente se hace a diario.
Qué dicen las partes
Pues mira, la Unión Eléctrica (UNE) hasta ahora no ha dicho ni pío sobre ningún cambio especial en la programación de los cortes. Tampoco han dicho que esto tenga que ver con la convocatoria ciudadana. Por un lado, la gente que sufre el apagón dice una cosa, y por otro, el silencio oficial dice otra.
En redes sociales, eso sí, se oyen de todo. Algunos creen que era posible tener luz sin tanto lío, otros prefieren esperar a ver qué pasa. Es el típico comentario de esquina, cada uno con su verdad.
Qué viene ahora
Ahora lo que queda es seguir de cerca la cosa. ¿Volverán los apagones a la carga o se mantendrá la luz? ¿Será que la presión de la gente, con esos cacerolazos, sí tiene algún efecto?
Lo cierto es que la pregunta está en el aire: ¿Es posible o no controlar estos apagones insoportables? La gente está pendiente, esperando a ver si este respiro es real o solo una tregua pasajera.