¿Le robaron la espada al mambí? Holguín se queda sin monumento y con bochinche

Holguín sufre vandalismo recurrente. La estatua del mambí Julio Grave de Peralta perdió su espada y parte de su cerco, reavivando la preocupación por el patrimonio público.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Holguín se están llevando hasta las espadas de los héroes. La estatua del mambí Julio Grave de Peralta, esa figura importante de nuestra historia, amaneció de nuevo sin su espada y hasta parte del murito que la rodeaba se la llevaron.

La gente está que trina, porque esto no es la primera vez que pasa. Ya este monumento, que es un pedazo de nuestra identidad, ha sido víctima de estos descarados.

¿Dónde y cuándo pasó este desastre?

Esto fue en el parque Las Flores, allá en Holguín. El bochinche se supo el 30 de abril de 2026, gracias a que un periodista del patio, Jorge Fernández Pérez, se fajó a contarlo.

Los vecinos comentan que esto es pan de cada día. Que si la espada, que si alguna piecita por ahí, todo desaparece poco a poco. El calor, el ruido de la ciudad, todo se mezcla en este triste cuadro.

¿Y por qué esto nos importa un pepino?

Pues mira, esa estatua es para recordar a Julio Grave de Peralta, que se las vio negras luchando contra los españoles allá por el siglo XIX. Es como si nos estuvieran robando un pedazo de historia, de los que dieron todo por Cuba.

Esto no pasa solo en Holguín, ¡qué va! En otros pueblos también se llevan bancos, barandas, adornos. Se está cayendo el patrimonio público a pedazos y nadie pone orden.

¿Qué dicen las partes de este relajo?

Bueno, hasta ahora, ni el gobierno ni nadie ha dicho nada oficial. Nadie sabe quiénes son los ladrones ni qué van a hacer para arreglarlo. Es como si la espada se la hubiera tragado la tierra.

La gente en las redes está que echa chispas. Unos dicen que no hay vigilancia, otros que esto lleva décadas así y no se resuelve. Unos dicen esto, otros dicen aquello, y la estatua sin su arma.

¿Y ahora qué diablo viene?

Pues quién sabe. Lo cierto es que hay que seguir de cerca qué pasa con este monumento. Si van a ponerle seguridad, si van a devolverle su espada o si se quedará así, pelada y sin defensa.

Esto nos deja pensando en cómo estamos cuidando nuestras cosas, nuestra historia. Hay que ver qué soluciones aparecen de verdad para que esto no se repita más nunca.

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