¡Ay, Uruguay! ¿Manda arroz y leche pa' Cuba? ¡Se armó el bochinche!
Uruguay considera enviar arroz y leche a Cuba, un gesto solidario ante la crisis energética. La ayuda, coordinada con la ONU, es simbólica y enfrenta retos logísticos, buscando apoyar a la población.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el tremendo bochinche! Se dice que Uruguay, el país del mate y la carne, está pensando en mandar un cargamento de comida a Cuba. ¡Así como lo oyes, comida!
El gobierno uruguayo, con su canciller Mario Lubetkin, evalúa si despacha leche en polvo y arroz. Es un gesto para la isla, que anda más apretá que un tornillo sin llave con la crisis de energía y la escasez.
Dónde y cuándo
La noticia saltó en Uruguay un jueves reciente, después de que Lubetkin saliera del Parlamento. Él mismo confirmó el asunto, pa’ que no haya cuento.
Al parecer, agencias de la ONU, esas que saben de comida, fueron las que hicieron el primer contacto. Así que la conversación ya viene con sello internacional, aunque el envío sea más bien simbólico.
Por qué importa
¡Esto es un gesto que da que hablar! Aunque sea pequeño, es una señal de que hay gente que se acuerda de los cubanos cuando la cosa se pone fea. El canciller dijo claro que es “solidaridad con el pueblo”, no con ningún régimen. ¡Para que nadie se confunda!
Con los apagones y la barriga sonando, cualquier ayuda, por mínima que sea, se valora. México y Chile ya mandaron antes, así que Uruguay no es el primero en tirar la patica.
Qué dicen las partes
Lubetkin mismo aclaró que esto no va a resolver la crisis de Cuba, que es más profunda que el mar. Pero es una “señal” de apoyo. También mencionó que el viaje de esa comida no es fácil; hay un rollo logístico.
Están consultando con organismos internacionales. Mientras, la isla sigue a oscuras y con la comida contada, esperando a ver si el arroz y la leche uruguaya cogen vuelo.
Qué viene ahora
Ahora toca esperar la decisión final, que todavía no está tomada. La olla sigue en candela, a ver si logran cuadrar la logística para que esos alimentos no se queden por el camino.
Este gesto, simbólico como es, nos dirá cómo el mundo mira a Cuba en este momento. Hay que seguir el chisme de cerca, pa’ ver si la buena intención se convierte en algo de verdad.