¿Llegaron los visitantes y se armó el bochinche? ¡Hasta las cacerolas hablan en Cuba!

Humorista Ulises Toirac comenta la llegada de visitantes, apagones y cacerolazos en Cuba con su peculiar estilo, mezclando crítica y risas.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! El humorista cubano Ulises Toirac se soltó en Facebook con unas observaciones bien sabrosas sobre lo que está pasando en la isla. Parece que la llegada de visitantes trajo consigo más que maletas, y que hasta las cacerolas se unieron al coro de la vida cubana.

Toirac, con su lengua filosa pero sin inventar, contó que los recibimientos a los visitantes fueron tan intensos que “el SEN no pudo…”. Imagínate el bochinche, como si la cosa se pusiera más caliente que el sol de agosto.

Dónde y cuándo

Todo esto está pasando ahora mismo, a finales de marzo de 2026, en Cuba. El escenario es la isla, un lugar donde la cosa se pone rara y a la vez normalita. Los apagones se han vuelto como conciertos improvisados, y los cacerolazos… ¡esos sí que repican más que cualquier discurso!

El calor de la calle, el ruido de las cacerolas, la tensión del momento… Toirac lo pinta como si estuvieras ahí mismo, pegado a la ventana o en la cola del pan, escuchando los chismes.

Por qué importa

Porque Toirac es el espejo de la calle, el que te dice la vaina como es, pero con una carcajada. Lo que él comenta, aunque sea humor, es lo que la gente siente y vive. Las protestas con cacerolas y los apagones constantes no son chiste, afectan la vida diaria de todos.

Su propuesta, aunque suene loca, pone el dedo en la llaga: ¿qué pasa cuando llegan visitantes y qué se les da? Es una forma de decir que la realidad es compleja y que las soluciones no son tan sencillas como parece.

Qué dicen las partes

Por un lado, está la perspectiva de los visitantes, que llegan con sus ideas y maletas. Por otro, la del “SEN”, que parece que se da por vencido con tanto recibimiento. Y luego, el pueblo, que sale con sus cacerolas a hacer sentir su voz, porque los apagones y la situación no dan pa' más.

Toirac, como buen cubano, resume todo esto con su ingenio. Unos se quejan, otros proponen locuras, y la vida sigue, entre apagones y cacerolazos que marcan el ritmo.

Qué viene ahora

¿Qué va a pasar? Pues, con Toirac, uno nunca sabe, pero seguro que seguirá dando de qué hablar. Quizás la próxima vez nos cuente de turistas que aprendieron a hacer tostones o de apagones que se sincronizan con el Mundial.

Lo cierto es que la realidad cubana sigue siendo un drama tropical con mucho teatro y, por suerte, con humor. Habrá que estar pendiente a su página, que ahí es donde se cocinan las verdades… ¡y las risas!

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