¡Ocho años de chirona por un poquito de mata y polvito blanco en Santiago!

Tribunal de Santiago de Cuba sentencia a dos hombres a 8 años de prisión por siembra de marihuana y posesión de cocaína y dinero.

¡Qué follón con las drogas en Santiago!

Mira tú, que en Santiago de Cuba se han puesto las pilas con el tema de las drogas y le han metido ocho añitos de cárcel a dos tipos por cosas distintas. Resulta que un hombre de 61 años, que supuestamente se las daba de sembrar marihuana en su casa, se comió la condena. Y otro, pillado con cocaína y un dinerito que no cuadraba, ¡zas!, también ocho años para él. Esto es lo que se está oyendo por ahí.

Los detalles del enredo

El primer caso es el de un señor mayor, de 61 tacos, al que le cayeron encima en mayo de 2025. Encontraron unas hojitas secas de marihuana en su casa. Parece que el tribunal no se lo pensó dos veces y le echó ocho años, contando con que el hombre tenía antecedentes y era de los que repiten, como dicen ellos. Para colmo, le quitaron hasta sus cositas.

El segundo lío ocurrió más reciente, en marzo de este año 2026. En un control de carretera, el de El Cristo, los policías pararon un coche y ¡voilà!, 53 gramos de cocaína y más de 11 mil pesos cubanos en efectivo. A este fulano lo tenían en la mira, porque decían que andaba metido en el negocio de vender y mover droga entre provincias. Así que, igual que al otro, ocho años de castigo y también decomiso de lo que le pillaron.

¿Y esto por qué nos importa?

Pues mira, estas sentencias son una señal de que las autoridades están apretando el acelerador contra el narcotráfico y el consumo en la provincia. Cada vez que caen personas por estos delitos, la gente se pone a hablar, se asusta un poco, y se pregunta qué está pasando con la seguridad en las calles. Es un tema que toca a todos, porque al final, las drogas traen problemas para la familia y para la sociedad en general.

¿Qué dicen por ahí?

Según lo que sacó el periódico oficialista Sierra Maestra, el tribunal actuó conforme a la ley. Por un lado, está la versión oficial que justifica las condenas por la gravedad de los hechos y la reincidencia del primer acusado. Por otro lado, está la policía que asegura haber desarticulado una red de tráfico en el segundo caso. Las familias de los implicados, pues seguro que están de luto y buscando cómo defenderse, pero en la calle se oyen muchas historias y comentarios sobre si las condenas son justas o demasiado duras.

¿Y ahora qué?

Bueno, lo que está claro es que estos dos hombres se enfrentan a un buen pedazo de tiempo tras las rejas. Para las autoridades, esto es una victoria en su lucha contra las drogas. Pero la pregunta que queda en el aire es si estas condenas son suficientes para frenar el problema de verdad o si solo son golpes de efecto. Habrá que seguir de cerca cómo se desarrollan otros casos y si las medidas que tomen van a traer paz o más bien a generar más descontento. Lo seguro es que Santiago de Cuba estará pendiente de estos temas.