¡Ron Pa' Cuba! Tribunal gringo le da la vuelta a Bacardí y deja el Havana Club en casa
Un tribunal de apelaciones de EE.UU. falla a favor de Cubaexport en la disputa por la marca Havana Club, rechazando argumentos de Bacardí y validando la renovación del registro.
¡Oye esto pa' que veas!
Tremenda candela se armó en los tribunales de Estados Unidos, y al final, parece que el ron bueno se queda en su tierra. Un tribunal federal de apelaciones le dio un nuevo revés a Bacardí en la pelea larga por la marca Havana Club. ¿Y quién sale ganando? La empresa cubana Cubaexport, que se queda con el registro de la marca. ¡Esto se pone bueno!
En Richmond, pa' ser exacto
La cosa pasó en el Tribunal de Apelaciones del Cuarto Circuito, allá en Richmond, Virginia. Bacardí se puso bravísimo y alegó un montón de cosas contra la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO). Pero ¿qué crees? La corte dijo que no, que la renovación del registro del Havana Club a favor de Cubaexport en 2016 estaba en regla. ¡Palo pa' Bacardí!
Un chisme de hace años
Esta novela empezó hace rato, después de la Revolución. Bacardí dice que el gobierno cubano se quedó con los activos y la marca de la José Arechabala S.A., que era la dueña original del Havana Club. Después, Bacardí compró los derechos de los Arechabala y empezó a vender su Havana Club en Estados Unidos. Pero ojo, Cubaexport ya había registrado la marca en 1976 y, junto con Pernod Ricard, la vende por el mundo, menos en USA por el embargo.
El lío de la renovación
El enredo se puso peor cuando Cubaexport quiso renovar el registro en 2005. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) dijo que no, que no había licencia. Pero ¡zas!, casi al final del mandato de Obama, les dieron el permiso. Así que la USPTO renovó la marca en 2016. Bacardí se enteró y en 2021 dijo que el registro ya estaba vencido desde 2006. ¡Un round más en la corte!
El veredicto final
Los jueces, con cara de póker, dictaminaron que la licencia de OFAC arregló todo el problema legal que impedía la renovación. Lo que parecía que no se pudo hacer en 2006, con el permiso que llegó después, quedó validado. Básicamente, le dijeron a Bacardí que la renovación era válida. Una victoria que se siente como un trago de ron bien frío para Cubaexport, en una disputa que ya es historia viva de las consecuencias de la Revolución cubana.
¿Y ahora qué?
Por ahora, nadie ha dicho ni pío públicamente sobre el fallo. Pero está claro que esto es un golpazo jurídico para Cubaexport. Habrá que ver si Bacardí se rinde o sigue batallando. Lo que sí está claro es que la marca Havana Club, la de verdad, parece que seguirá sintiendo el sabor de Cuba.