¡Tremendo revoltillo con la ayuda de México en Artemisa!

Un donativo de alimentos de México llegó a Artemisa, pero el reparto generó tremenda polémica. La gente está molesta porque la ayuda es limitada y no todos reciben nada, causando un bochinche mayúsculo.

Qué pasó

¡Agárrate que viene chisme fresco! Imagínate que llegó un barco lleno de comida desde México, una tremenda ayuda humanitaria, de esas que uno dice: "¡Por fin, caballero!".

Pero, ¡ay, mi madre!, la cosa se puso caliente más rápido que caldero de frijoles. Apenas empezó el reparto en Artemisa y ya la gente está que echa chispas, preguntándose dónde está lo suyo.

Dónde y cuándo

La historia del revoltillo este se armó en Artemisa, en nuestra querida provincia. Fue hace unos días, después de que dos buques de la Armada de México dejaran en La Habana un cargamento gordo: ¡814 toneladas de comida y otros cachivaches!

La distribución arrancó por Güira de Melena, desde la Unidad Mayorista de San Antonio de los Baños. Supuestamente era para Artemisa, La Habana, Mayabeque e Isla de la Juventud. Pero, lo que se ha visto hasta ahora, ¡parece que solo algunos tienen suerte!

Por qué importa

Esto importa, mi gente, porque cuando la barriga aprieta, hasta una migaja hace ruido. La escasez está dura, y la gente tiene la esperanza puesta en cualquier ayuda que llegue.

Pero cuando la ayuda se reparte con cuentagotas o sin claridad, el descontento es más grande que el Malecón. Mucha gente se siente ignorada, como si sus necesidades no contaran, y eso pica.

Es un golpe duro para la confianza de la gente. ¿Cómo es posible que con tanta necesidad, algo que llega para aliviar, termine generando más bronca que alivio?

Qué dicen las partes

Oficialmente, el Ministerio de Comercio Interior dijo que esta ayuda era para los más vulnerables: niños hasta 13 años, embarazadas y mayores de 65. ¡Hasta ahí todo bien, o eso parecía!

Pero la gente en la calle está con la ceja levantada y la boca abierta. "¿Y la leche en polvo, y los frijoles, y los productos de aseo?", preguntan a gritos en las redes. Otros, con la mano en la cintura, juran que en sus municipios no ha llegado ni la sombra de un paquete.

Hay quien dice que le dieron "dos libras de arroz y más nada". Y la pregunta que flota en el aire, como olor a café colado, es: "¿Y los demás no comen?". ¡La gente está que no se fía de nada, caballero!

Qué viene ahora

Ahora mismo, la pelota está en el aire, como se dice. La gente espera ver si la distribución se aclara, si llega más o si al final la cosa se diluye como un azúcar en agua.

Lo cierto es que hay un ojo avizor en cada esquina, y no es para menos. Toca ver si este bochinche termina en algo bueno para todos o si se queda en una anécdota más de las que contamos con sabor agridulce.

Habrá que estar al tanto, mi gente. Porque la barriga no tiene ideología, y lo que se busca es que la comida llegue a quien la necesita, ¡sin tanto rollo ni tanto misterio!

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