¡Tremendo Papelón! Cubano de Lyft con lío gordo y visa en veremos en Kentucky

Un cubano que manejaba Lyft en Kentucky está en un enredo judicial por agresión sexual. Además del caso, tiene una orden de detención migratoria que lo podría poner de patitas en la calle. Un verdadero bochinche.

Qué pasó

¡Ay, qué revoltillo se ha armado en Kentucky con un cubano! Imagínate, un tipo, Yordan Díaz Vera, de 34 años, que era chófer de Lyft, ahora está metido hasta el cuello por agresión sexual, secuestro y hasta amenazas. Dicen que le hizo la vida un yogurt a una pasajera, y no fue en una película, ¡no!

La historia es de esas que uno no quiere ni escuchar, pero hay que contarla. Supuestamente, mientras llevaba a la mujer a una cita médica, el muy fresco le enseñó una pistola que sacó de la guantera. Después de eso, no conforme, paró el carro en el parqueo de una iglesia, cerró todo y se le fue encima.

Se pasó para atrás y la obligó a hacer cosas horribles bajo amenaza. Así, sin más ni menos, como si la calle fuera un ring de boxeo. Después de lo feo, la dejó en el médico como si nada hubiera pasado. ¡Qué descaro!

Dónde y cuándo

Esto no fue en la luna, ni en la fantasía de nadie. Pasó el 4 de febrero en Louisville, Kentucky. La señora pidió un Lyft desde su casa para ir al médico, y el destino le puso a Díaz Vera al volante. ¡Quién iba a pensar!

El cuento se puso color de hormiga cuando, en medio del viaje, en vez de seguir su camino, el chofer detuvo el auto en el estacionamiento de una iglesia. Ahí mismo, cerquita del consultorio, fue donde se armó la gorda, con el carro cerrado y la gente de paso sin saber el drama que se cocinaba dentro.

Al día siguiente, después que la víctima dio todos los detalles a la policía desde el mismo centro médico, las autoridades lo pescaron en un estacionamiento de un supermercado Kroger. ¡Ahí se le acabó la fiesta!

Por qué importa

Mira, este asunto es un reguero de pólvora por varias razones. Primero, por la gravedad del crimen en sí, una agresión sexual y secuestro que deja a cualquiera temblando. La víctima está que no duerme, aterrorizada, pidiendo justicia a gritos.

Pero el bochinche no termina ahí. Díaz Vera, que llegó a Estados Unidos en 2022 y tenía un permiso de trabajo, ahora tiene una orden de detención migratoria federal. Esto significa que, además del lío judicial penal, le puede caer arriba la deportación. ¡Imagínate, de chófer a la calle y quizás de vuelta a Cuba!

Y como si fuera poco, el caso le pone más leña al fuego a las empresas de transporte como Lyft. Ya hay otras demandas por ahí, diciendo que no cuidan a sus pasajeros. Este tipo de noticia hace que uno se lo piense dos veces antes de pedir un carrito por la aplicación.

Qué dicen las partes

La policía de Louisville no se anduvo con chiquitas. Al principio, lo acusaron de sodomía y amenazas, y después le sumaron secuestro. ¡La cosa está bien caliente para el cubano!

El abogado de Díaz Vera salió a decir que su cliente es nuevo en el país y estaba esperando que le arreglaran los papeles. Como quien dice: "Él es un buen muchacho, pero..."

Por otro lado, la abogada de la víctima, Sara Collins, no se mordió la lengua. Dijo que su clienta está destrozada, que "lo hizo con facilidad y luego la dejó en el quiropráctico como si nada hubiera pasado". Y ojo, que le preocupa que si lo deportan, se complique el juicio y no haya justicia completa.

Lyft, la empresa, hizo lo suyo. Sacó un comunicado diciendo que ese comportamiento es "reprensible" y que ya le dieron la patada a Díaz Vera de la plataforma. También aseguraron que están colaborando con la investigación, como debe ser.

Qué viene ahora

Ahora mismo, el cubano tiene dos frentes de batalla abiertos. Por un lado, todo el proceso penal en Kentucky por la agresión y el secuestro. Por el otro, el lío con inmigración, que le tiene el ojo puesto para ver si lo mandan de vuelta. ¡Un callejón sin salida!

La justicia va a tener que bailar pegado para ver cómo cuadra la deportación con el juicio. La víctima sigue en su calvario, esperando que se le haga justicia y que este tipo pague por lo que hizo, ya sea aquí o allá.

Y la policía, como siempre, pidiendo que si alguien sabe algo más de este señor, que se reporte. Parece que este chisme va para largo y que todavía le quedan muchos capítulos por escribir.

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