¡Tremendo papelazo! Reservó para los cayos y la gasolina lo mandó a Varadero a coger lucha

Un creador de contenidos planeó una escapada a los cayos, pero la crisis de gasolina en Cuba lo desvió a Varadero. Allí, entre hoteles cerrados y reservas perdidas, su fin de semana se convirtió en un verdadero bochinche.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el papelazo! Octavio Castillo, un muchacho que le gusta su cámara y contar historias, armó tremendo plan. Quería coger sol y arena fina en los cayos de Cuba, de esos que te hacen olvidar los problemas. Pero, ¡ay, la vida en esta isla! La gasolina, que escasea más que la carne de puerco, no apareció por ningún lado.

Así que, lo que iba a ser un paraíso, se viró como un calcetín viejo. De repente, la agencia le dijo: “Cayos, ¿qué cayos? Ni soñando. ¡Vámonos pa' Varadero!” Y como no había otra, le tocó cambiar la ruta. El viaje, mi gente, ya estaba torcido desde el principio.

Dónde y cuándo

Esta odisea, que parece sacada de una película de terror cómico, le pasó a Octavio y a su pareja hace poco. Corría el mes de febrero de 2026, y la esperanza de unas vacaciones tranquilas se disipaba con cada kilómetro. El viaje comenzó en La Habana, con la ilusión de llegar a la punta más linda de Cuba, Varadero.

Pero el camino a Varadero fue solo el comienzo de la tragicomedia. Cuando llegaron al hotel que tenían escogido, ¡zas!, las puertas cerradas a cal y canto. Vacío, sin alma, como un pueblo fantasma. Así que, a buscar otro. Y en el segundo, ¡otra sorpresa! Sus nombres no aparecían en ningún sistema. Como si se los hubiera tragado la tierra. Finalmente, lo reubicaron en el Hotel Arenas Doradas, donde la espera fue eterna y las habitaciones escaseaban.

Por qué importa

¿Y esto por qué nos pica a nosotros? Porque el turismo, mi gente, es la gallina de los huevos de oro aquí en Cuba. Se supone que es lo que trae la divisa, el aire fresco y la prosperidad. Pero si hasta los que vienen a gastar su dinero se encuentran con este calvario, ¿qué queda para el de a pie?

Esto significa que la falta de gasolina, que ya nos tiene con el corazón en la garganta a todos, le está dando un golpe bajo a lo que más nos podría ayudar a salir del fango. Hoteles vacíos, clientes cabreados, y el país con menos plata. ¡Un desastre de proporciones bíblicas!

Qué dicen las partes

Octavio, el protagonista de este sainete, lo puso clarito en sus redes sociales para que el mundo se enterara: “El servicio y la organización dejan bastante que desear. No le recomendaría a nadie que fuera en estos días a Varadero”. ¡Palabras mayores, directas al corazón del problema!

Por otro lado, la gente en los comentarios, que siempre tienen la razón, decían que a veces no era culpa de la agencia de viajes. Que muchos hoteles cierran de repente, aunque tengas la reserva hecha desde que Colón pisó tierra. El Ministerio de Turismo, por su parte, dice que andan “gestionando” y “reubicando”. Pero la verdad es que los bolsillos de la gente y la paciencia ya están en cero.

Qué viene ahora

Ahora la pregunta que nos hacemos todos, con el café en la mano y el chisme caliente, es: ¿hasta cuándo este bochinche? La crisis de combustible sigue apretando, y con ella, los cierres de hoteles y los traslados a la carrera sin aviso. Esto no es un caso aislado, no, señor.

Ya se oyen historias de otros turistas que les pasó igual en otros destinos como Cayo Santa María. Así que, mi gente, a esperar. Y a ver si de aquí a un ratico, el sector turístico cubano encuentra la gasolina que le falta para arrancar de nuevo con tremendo empuje y sin tanto lío.

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