¡Tremendo palo! ¿Qué hace Rosa María Payá en el Estado de la Unión?
Rosa María Payá fue invitada al Estado de la Unión en Washington. Su presencia es un mensaje fuerte de apoyo a la libertad de Cuba, justo cuando el mundo mira a la isla.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas! La cosa está que arde y el bochinche llegó hasta el mismísimo Capitolio, allí en Yuma. Resulta que nuestra Rosa María Payá, la hija del finado Oswaldo, se apareció invitada a la fiesta grande del Estado de la Unión.
Imagínate, tremendo revuelo. La congresista María Elvira Salazar, que no se calla ni pa' morirse, fue la que la llevó.
Esto no es un simple 'párate aquí y saluda', no. Esto tiene un mensaje más claro que el agua de coco: la lucha por Cuba sigue viva, y ahora con público de peso.
Dónde y cuándo
¿Dónde fue el chucho? Pues en el corazón del poder americano, en el Congreso de Estados Unidos. Allí, donde el presidente Donald J. Trump suelta su discurso anual, con toda la gente importante sentada y mirando.
Esto pasó un martes 24 de febrero de 2026. La fecha no es casualidad; cada gesto ahora cuenta más que nunca.
El ambiente estaba cargado, como antes de una tormenta, esperando el mensaje que se iba a mandar.
Por qué importa
¿Y esto a quién le importa? ¡A todo el que le duela Cuba, coño! La Payá en ese lugar es como un puñetazo en la mesa para el gobierno de La Habana.
Les dice: "Miren que los estamos observando, y no hay quien nos pare". Es un espaldarazo grande para los que dentro de la isla siguen pidiendo un cambio, un plebiscito, que el pueblo decida.
Es como un grito: la libertad en Cuba todavía tiene quien la defienda, y no precisamente de a calladita.
Qué dicen las partes
La congresista Salazar no se anduvo con chiquitas, dijo claro que el régimen "vive su capítulo final" y que "el grito de libertad suena cada vez más fuerte". Una declaración fuerte, pa' que nadie se confunda.
Aunque no hay declaración directa del gobierno cubano, se sabe que estos gestos les molestan como un dolor de muela sin sacacorchos.
Para ellos, es una injerencia. Para los que apoyan a Payá, es la voz del pueblo que no tiene voz.
Qué viene ahora
Ahora, ¿qué esperar? Que el tema Cuba siga caliente en la política gringa, eso es lo primero. La presencia de Payá no es solo una foto; es la señal de que la presión internacional no va a bajar, al contrario.
Habrá que ver cómo reacciona La Habana y si este 'palo' de Washington trae alguna cola.
Lo que sí está claro es que la causa cubana sigue en el ojo del huracán, y esto es solo un capítulo más de la novela que no termina.