¡Tremendo broncón en El Prado por una patineta! ¿Se cayó el mundo o qué?
Un bochinche en El Prado: policías le quitan la patineta a un muchacho y la cosa acaba en golpes. La Habana entera está de boca en boca. ¡Un relajo!
Qué pasó
¡Ay, mi madre! Esto es pa’ que te dé un patatús, socio. Resulta que en el mismísimo Paseo del Prado, ese lugar donde la gente va a botar el golpe y los muchachos a patinar, se armó un broncón de los que hacen historia. Un policía, sin previo aviso y con muy malas pulgas, le arrebató la patineta a un jovencito. ¡Así, por la cara!
La cosa no quedó ahí. Cuando los chamas, y los que estaban viendo el show, se quisieron quejar o entender qué rayos pasaba, los agentes empezaron a repartir palo y a desalojar a todo el mundo a la fuerza. ¡Un abuso, caballero! Todo el lío quedó grabado y se regó como candela en el perfil de Facebook de San Nicolás De Bari.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en la joya de La Habana, en el famoso Paseo del Prado, un lugar de encuentro por excelencia para los jóvenes y para cualquiera que busque un poco de aire fresco. Fue un viernes, de tarde quizás, de este mismo año, el 20 de febrero de 2026. Un día que pintaba para ser tranquilo, de patineta y chachareo.
Estaban allí, como tantos otros días, un grupo de muchachos disfrutando, patinando y conversando. De pronto, la paz del Prado se fue a bolina cuando la policía apareció para poner orden a su manera.
Por qué importa
Esto no es un chismecito de poca monta, mi gente. Esto importa porque no es la primera vez, ni será la última, que vemos a la policía actuar con esa mano dura que no pregunta. Cuando a un muchacho le quitan su patineta a la fuerza y luego le dan palo por querer entender, se prenden las alarmas.
Es un reflejo de que el “método” de la represión sigue por ahí, a la orden del día. Así pasó en el 11J, donde la gente salió por el tremendo hartazgo y se encontró con lo mismo. O como los casi 250 incidentes que se contaron el año pasado. Si no se puede patinar tranquilo, ¿qué vamos a hacer en este país?
Qué dicen las partes
Hasta el momento, ni el Ministerio del Interior ni la Policía Nacional Revolucionaria han soltado prenda. ¡Silencio total! Como si nada hubiera pasado. No hay una versión oficial que explique por qué quitaron la patineta o por qué hubo que llegar a los golpes para dispersar a cuatro muchachos.
Mientras tanto, en las redes sociales, la gente está que echa chispas. Los usuarios no entienden cómo en un espacio público, donde los jóvenes solo quieren pasarla bien, la respuesta sea la violencia. Se preguntan si es que la patineta es un arma o si es que no quieren ver a la juventud disfrutando.
Qué viene ahora
Ahora, lo que queda es el bochinche en las esquinas y en las redes. El video sigue dando vueltas, y la indignación, también. ¿Qué pasará? Pues lo más seguro es que la historia se enfríe sin que nadie dé la cara. La gente seguirá hablando, quejándose y, quizás, mirando de reojo al próximo muchacho con una patineta en El Prado.
Este incidente se suma a una lista ya larga de situaciones similares, dejando claro que el tema del uso de la fuerza y los derechos de los ciudadanos sigue en el aire. Hay que estar con los ojos bien abiertos, porque si esto pasa con una patineta, ¿qué será lo próximo?