¡TREINTA AÑOS DESPUÉS Y LA REPRESIÓN AÚN HUELE A BASURA!
¡Qué papelón! Treinta años después del derribo de Hermanos al Rescate, la Seguridad del Estado acorraló a periodistas en sus casas, mientras la basura se amontonaba. ¡Un aniversario con olor a escándalo!
¡Qué pasó en esta fecha tan señalada!
¡Oye esto pa’ que veas el papelazo que armaron! Se cumplieron treinta años del sonado derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Aquel suceso de 1996, que dejó a cuatro pilotos en el cielo sin regreso, sigue dando candela hasta hoy.
Pero lo más fresco del bochinche es que, en vez de recordar con calma, lo que hubo fue un tremendo operativo. La Seguridad del Estado puso un cerco que ni se lo imaginan para que nadie se fuera de boca ni saliera a la calle a conmemorar la fecha. ¡Un control que da vergüenza!
¿Dónde y cuándo fue la cosa?
Esta película se montó este 24 de febrero de 2026, justo cuando se marcaban tres décadas de aquel día funesto. La capital, La Habana, fue el escenario principal de este drama.
Periodistas y activistas conocidos como Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar y Camila Acosta amanecieron con una visita no deseada o con un vigilante en la puerta. ¡Imagínate la tensión en la cuadra! La orden era clara: nadie sale, nadie habla.
Yoani misma contó que un oficial le dijo de frente que no podía salir de su edificio. ¿El motivo? Según ellos, era una "fecha de la contrarrevolución". Así, con esa desfachatez, se cortó la libertad de movimiento. Como si uno no pudiera ni asomarse al balcón.
¿Y por qué esto nos importa a todos?
Esto no es un chismecito cualquiera, mi gente. La mano dura del gobierno se sintió de nuevo, apretando a quienes piensan diferente. Demuestra que ni una fecha histórica, por muy dolorosa que sea, puede conmemorarse si no es “a su manera”.
Lo peor es que, mientras la policía política se desplegaba para acorralar a la gente, Yoani Sánchez, con esa chispa que la caracteriza, mostró una foto que lo dice todo: un basurero hasta el tope justo al lado de su edificio. ¡Qué contraste más grande!
Mientras se gastan recursos en vigilar personas, los problemas de la gente común, como la basura o las calles rotas, siguen sin solución. Eso es lo que nos toca el bolsillo y el alma a diario.
¿Qué dice cada cual en este rollo?
Del lado de las autoridades, el mensaje es claro con sus acciones: no se permite ni un pío que no sea el oficial. Los operativos y cercos son su manera de decir "aquí se hace lo que yo diga".
Por otro lado, los periodistas y activistas como Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar denuncian a viva voz, o desde sus ventanas, la violación de sus derechos fundamentales. Gritan, aunque sea en redes sociales, que los están reprimiendo.
El Consejo para la Transición Cuba también alzó la voz, condenando que otros opositores como Manuel Cuesta Morúa y Boris González Arenas también amanecieran bajo vigilancia. ¡Es el mismo cuento de siempre, pero con otro capítulo!
¿Qué nos espera ahora, mi hermano?
Pues mira, la cosa sigue en el aire. Estas acciones muestran que la sensibilidad política sobre ciertos eventos históricos está más viva que nunca. Cada aniversario es un pulso entre el control estatal y la libertad de expresión.
Habrá que ver si la indignación que provocan estos métodos, como el de los basureros sin recoger mientras vigilan, no termina explotando por otro lado. La gente está cansada de ver cómo los problemas de la calle se ignoran por estar detrás de quienes no están de acuerdo.
Este episodio nos deja claro que los ecos de la historia resuenan fuerte en el presente, afectando la vida de la gente de a pie. Seguiremos con los ojos bien abiertos para ver qué nuevo capítulo nos trae esta novela cubana.