¿Se acabó la rumba? Sudáfrica le pone freno a los 'chavitos' cubanos en su ejército

Sudáfrica cancela programa militar con Cuba por gastos irregulares de $16.9 millones, afectando acuerdos bilaterales.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que la fiesta se acabó en Sudáfrica para los técnicos cubanos. Resulta que las Fuerzas de Defensa de allá metieron un freno de mano a un programa que tenían con Cuba, el famoso Proyecto Kgala. ¿El motivo? Unos cuantos problemitas legales y, ¡zas!, gastos que no cuadran por un montón de millones de rands.

El cuento es que ya no van más técnicos cubanos a arreglar los equipos militares sudafricanos, aunque los que están dando clases ahora podrán terminar su curso. Esto vuelve a poner en el ojo del hurcán los negocios entre Pretoria y La Habana.

¿Dónde y cuándo se armó el bochinche?

La orden de parar el Proyecto Kgala la soltó el contraalmirante James Matshimane. El señor lo confirmó en una reunión con los que vigilan el sector militar en el parlamento. El programa arrancó a principios de 2025 y la idea era que 119 cubanos pusieran a funcionar los vehículos, aviones y barcos de guerra sudafricanos.

Pero ¡ay! El abogado principal del gobierno dijo que ese acuerdo no se hizo bien, que se saltaron las reglas de cómo se contratan las cosas en Sudáfrica. Y pa' colmo, la Auditoría General le echó el ojo a cómo se gastaba la plata. Los 278,6 millones de rands (eso son como 16,9 millones de dólares) que señalan como gastos irregulares no es que se hayan robado todo, sino que no se siguieron los pasos como debían ser.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues mira, esto le cae como patada de mula a la cooperación militar entre Sudáfrica y Cuba. Aunque históricamente han tenido buenas relaciones políticas, ahora hay muchas dudas sobre si esos acuerdos son legales, cuánto cuestan de verdad y si es lo más importante para el presupuesto sudafricano.

Un partido de la oposición, la Alianza Democrática, se puso contento con la noticia y ahora pide que les den un plan clarito para cerrar todo, revisar bien las cuentas y ver qué deudas quedan pendientes. La cosa se pone tensa porque el programa anterior, llamado Thusano, también tuvo un montón de gastos que no cuadraban, ¡más de 3 mil millones de rands!

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Del lado oficial sudafricano, el contraalmirante Matshimane confirmó la orden de parar. Sin embargo, no dijo quién dio la orden final, ni cuándo se acaba todo el rollo, ni si van a seguir pagando algo mientras se desmantela el proyecto.

Por otro lado, la oposición está pidiendo que se aclare todo el asunto de los gastos y se establezca un calendario para el cierre. El gobierno, por su parte, parece haber cedido ante las presiones por los cuestionamientos legales y financieros.

¿Y ahora qué?

Lo que está claro es que la cooperación militar entre Sudáfrica y Cuba, que tiene años de historia, está pasando por su peor momento. Se cierran puertas para los técnicos cubanos y quedan muchas preguntas sobre el futuro de estos acuerdos bilaterales.

Habrá que seguir de cerca cómo se maneja el cierre del Proyecto Kgala y si esto abre la puerta a una revisión más profunda de otros convenios. La cosa está en el aire, y Sudáfrica parece querer poner orden en sus asuntos militares y financieros.