¿Suben los pesos en la billetera pero se achica el poder de compra? ¡Qué lío en Cuba!

Salarios suben en Cuba, pero la inflación y escasez hacen que el poder adquisitivo de las familias siga por los suelos. ¡Un cuento de nunca acabar!

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que los pesos cubanos están subiendo en el bolsillo, pero ¡ay, Dios mío!, el poder de compra se está encogiendo más rápido que un suéter mojado. La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) salió diciendo que el sueldo promedio en 2025 llegó a 6.930 pesos. ¡Un aumento de más de mil pesos! Pero la cosa no es tan simple, mi gente. La inflación, la escasez de todo y los precios por las nubes siguen haciendo que ese aumento sepa a poco.

¿Dónde y cuándo es este cuento?

Todo este embrollo pasó en Cuba, con datos cerrados en 2025. La Habana se lleva la palma, con un sueldo promedio de 7.911 pesos. Le siguen Artemisa y Villa Clara, ¡las únicas en pasar los 7.000! Pero ¡ojo!, en el otro extremo está la Isla de la Juventud, con un sueldo que no llega ni a 5.600, y Guantánamo, Santiago y Granma, también por debajo de los 6.000. ¡Vaya diferencia, compadre!

¿Y por qué esto nos importa tanto?

Porque esa platica que sube en el papelito, en la calle no alcanza ni pa' empezar. El aceite, el arroz, el pollo, ¡hasta el detergente! siguen carísimos. Y para rematar, los apagones y el transporte hecho un desastre hacen la vida imposible. Mucha gente depende de las remesas o de un trabajito extra, porque el sueldo oficial, cada día, da menos el chloro.

¿Qué dice la gente y qué dicen los otros?

Las cifras de la ONEI muestran lo que ellos calculan dividiendo todo entre todos. Pero la gente en la calle te dice otra cosa. Unos dicen que el gobierno está tratando de mejorar, otros dicen que es pura fachada y que el peso no vale nada. Lo cierto es que hay gente que se va del país y otros que están que truenan por el descontento.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde va la cosa?

Pues mira, la subida de sueldos la presentan como un avance, pero para muchos es un chiste frente a lo que sube la vida. El peso sigue perdiendo valor y los bolsillos siguen vacíos. Habrá que ver si esto cambia algo o si seguimos en la misma rueda. Lo que sí está claro es que la gente quiere vivir mejor y que el sueldo, de verdad, les alcance.

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