¡Le pintan la cara a la autoridad! Sor Nadieska alza la voz por el pueblo de Bejucal

Sor Nadieska Almeida denuncia el creciente descontento social en Cuba tras protestas en Bejucal, criticando la respuesta de las autoridades y abogando por el diálogo.

Qué pasó

Oye, que en Bejucal la cosa se puso caliente. El viernes pasado, el pueblo amaneció con carteles pegados en un montón de edificios. Mensajes claros contra el gobierno, pa' que no quedara duda. Y claro, la cosa no se quedó ahí, porque enseguida se armó un operativo pa' quitar todo eso rápido, como si con eso se fuera a borrar el malestar de la gente.

Hasta en un hogar de ancianos se metieron a pintar paredes con consignas. Imagínate la situación, que los propios miembros del Partido se pusieron a darle a las paredes con machetes, sin pedir permiso ni na'. Imagínate el reclamo de la gente de ahí, que tuvieron que pararse firmes y decir 'oye, esto no se hace así'.

Dónde y cuándo

Todo este bochinche ocurrió en el municipio de Bejucal, en Cuba, el pasado viernes. El sol apenas salía y ya la gente estaba pegando sus carteles en las paredes de las casas, en los edificios, en cualquier sitio que sirviera pa' mandar el mensaje. El ambiente, te digo, era de tensión, de ese que se siente cuando la gente ya no aguanta más y busca cualquier forma de decirlo.

El ruido de los machetes raspando las paredes se mezclaba con el murmullo de la gente que veía cómo intentaban borrar las protestas. Un detalle que te juro que te eriza la piel, porque ves la prisa por tapar las palabras, pero no la prisa por resolver los problemas que las causaron.

Por qué importa

Mira, esto no es un caso aislado, esto es lo que está pasando en un montón de partes del país. La gente siente que no la escuchan, que sus quejas caen en saco roto. Así que, cuando no hay canales pa' hablar, pues la gente busca la suya pa' expresarse. Y aunque esto deje marcas en las paredes, lo que de verdad importa es el hueco que hay en el corazón de la gente.

Lo que importa es que el pueblo está buscando salir de esa asfixia, de esa falta de lo más básico: agua, luz, comida, medicinas. Y cuando te quitan hasta lo poquito que te queda, pues la desesperación te lleva por caminos que quizás no son los más bonitos, pero son los que quedan.

Qué dicen las partes

Por un lado, tienes a la gente que pegó los carteles, que lo que quiere es que la escuchen, que se atiendan sus problemas. Dicen que ya no pueden más con la escasez y la falta de libertades. Es su forma de gritar que están ahí, que existen y que necesitan respuestas.

Por otro lado, están las autoridades, que enseguida salieron a borrar los carteles, a tapar las protestas. Pareciera que les preocupa más la imagen, que lo que realmente siente la gente. Como si al borrar las paredes, se borraran también las causas del descontento. Unos reclaman más diálogo y respeto, otros responden con operativos.

Qué viene ahora

Pues mira, lo que se ve venir es más de lo mismo si no se cambia el paso. La gente va a seguir buscando formas de expresar su malestar, porque la necesidad aprieta. Y las autoridades, pues seguirán intentando controlar la situación, pero así, tapando el sol con un dedo, no se llega muy lejos.

Lo que está en el aire es la esperanza de que, de alguna manera, se abra un camino pa' hablar de verdad, pa' encontrar soluciones. Sor Nadieska lo dijo claro: 'Para Dios nada es imposible'. Así que habrá que seguir de cerca a ver si esa fe se traduce en cambios reales pa' la gente.