¿Y Ahora Qué? En Cuba Rechazan el Dinero Digital y la Gente se Cansó de la Lotería del Efectivo

En Cuba, comercios rechazan pagos digitales, imponen recargos y generan malestar ciudadano. Fallas tecnológicas y falta de control complican la bancarización.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Cuba la cosa se puso difícil con el dinero digital. La gente está harta porque un montón de negocios, que si el de la esquina, que si el estatal, ¡no quieren transferencias ni con el código QR ese que ponen!

Y lo peor, a veces te cobran un extra, un 10% pa' que te rías, solo por usar la tarjeta o el teléfono. ¿Quién entiende esto? Te venden la idea de que todo es moderno, pero al final, te piden el efectivo de siempre.

¿Y dónde y cuándo está pasando esto?

Pues mira, esto se oye por toda Cuba, pero se nota más en sitios como La Habana y Matanzas. En la calle, en las colas, en la guagua, todo el mundo está comentando lo mismo. El problema es que esto lleva tiempo así, y parece que en vez de mejorar, va pa'trás.

Imagínate, tienes el dinero en la cuenta, pero si no andas con un fajo de billetes encima, te quedas sin comprar. Y los que cobran, pues se evitan los controles o se ahorran las comisiones, y al final, el que paga es el cubano de a pie.

¿Y a mí por qué me importa esta novela?

Bueno, porque al final esto nos afecta a todos. Si quieres comprar algo y te dicen "solo efectivo", te friegas. Y si te obligan a pagar más por usar la tarjeta, te están robando la poca plata que te queda.

Además, el Gobierno dice que quiere modernizar todo, que usemos las apps, pero en la práctica, parece que nadie se pone de acuerdo. La bancarización esa, la que dicen que va pa'lante, se queda en el aire cuando vas a gastar el dinero.

¿Qué dicen los que mandan y los que venden?

Mira, unos dicen una cosa, otros dicen otra. El Gobierno promueve las transferencias, te dan hasta millones de operaciones al año, pero los negocios, muchos, hacen lo que les da la gana. Algunos hasta dejaron de aceptar las transferencias sin decir por qué.

Los comerciantes se quejan de las comisiones, o de que el sistema falla, o que prefieren el efectivo para no tener que declarar tanto. Y la gente normal, la que tiene que comprar el pan y la leche, está entre la espada y la pared, esperando a ver qué pasa y si le aceptan el pago.

¿Y ahora qué se espera en este circo?

Pues la verdad, no se sabe muy bien. Por un lado, quieren que usemos más el dinero digital, pero por otro, la gente y los negocios siguen a lo suyo, con el efectivo. Hay fallas en la red, cortes de luz, y el sistema bancario no da abasto.

Mientras no se pongan de acuerdo para que esto funcione bien, y para que la gente confíe, seguiremos con este lío. A ver si de una vez por todas se arregla este cuento y no tenemos que andar con la billetera inflada o arriesgarnos a que no nos vendan.

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