¡Salió Padrino! Rusia se quedó en la calle en Venezuela
La destitución de Padrino López debilita la influencia rusa en el militarismo venezolano, marcando un giro estratégico en las alianzas del chavismo.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que a Rusia le quitaron el plato de comida en Venezuela. Sacaron al general Vladimir Padrino López de su puesto, y con él, se fue uno de los puentes más importantes que el Kremlin tenía dentro del gobierno chavista.
Padrino no era un cualquiera, ¡era el compadre de Rusia en las fuerzas armadas! Por más de diez años, este general fue la cara visible de la amistad militar entre Caracas y Moscú, siempre con el puño en alto contra Estados Unidos y promoviendo esa alianza con los que no le caen bien a Washington.
¿Y eso dónde fue y cuándo?
Todo este enredo se supo el domingo 22 de marzo de 2026. La movida pasó en Venezuela, y aunque no se dan detalles precisos del lugar, se entiende que es un golpe directo al corazón del poder militar chavista que Padrino López comandaba.
Imagínate el ambiente: de un lado, los que apoyaban esa cercanía con Rusia; del otro, la nueva presidenta interina, Delcy Rodríguez, buscando acomodar las piezas después de que Nicolás Maduro se las piró. La cosa se puso tensa, y se nota que ya no hay espacio para los viejos compadres rusos.
¿Y a quién le importa este rollo?
Pues a Rusia le importa, ¡y mucho! Con Padrino fuera, Moscú pierde uno de sus principales aliados para meter mano en el aparato militar venezolano. Es como si le cerraran la puerta principal y solo le dejaran la del servicio.
Además, esto le hace el trabajo más fácil a Estados Unidos, que anda buscando que la influencia rusa en la región se achique. Al quitar a Padrino, que era un pilar de esa alianza, se desarma uno de los canales por donde el Kremlin movía sus hilos.
¿Qué dicen los involucrados?
Por un lado, tenemos a Padrino López, que defendía a capa y espada la relación con Rusia y denunciaba a los 'yanquis'. Por otro, está la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, que parece estar reconfigurando el poder y bajándole el perfil a los aliados que ya no le convienen.
Se habla de que el general Gustavo González López es el nuevo mandamás. No es que sea un santo, también tiene su historial de sanciones, pero su fuerte parece ser más el control interno que esa proyección internacional que tenía Padrino. Unos dicen que es un cambio para calmar las aguas, otros que es para asegurar el control total.
¿Y ahora qué?
Bueno, parece que Venezuela entra en una nueva etapa, y la sombra de Rusia se hace más pequeña dentro del gobierno, sobre todo en el tema militar. La jugada de Rodríguez es clara: mantenerse en el poder como sea, adaptándose a las circunstancias y sin soltar el control de las instituciones.
No esperes que el régimen cambie de raíz, esto es más una estrategia para sobrevivir. Pero lo que sí está claro es que la influencia rusa, que tanto se había cultivado, ahora tiene menos campo de acción. Habrá que ver si Moscú busca otra forma de meter la cabeza o si se conforma con lo que queda.